🌕 El 28 de agosto, el cielo vuelve a darnos una cita.
🌘 Un eclipse parcial de Luna será visible desde toda España.
La fase parcial comenzará a las 04:34 h y alcanzará su máximo a las 06:12 h (una hora menos en Canarias), con cerca del 96 % del disco lunar en sombra. 🧵👇
Por si podéis ayudarme dando difusión especialmente entre fotógrafos italianos. Hoy me han robado mi equipo Sony a6600 + 18-135mm en la zona de Terme di Valdieri, haciendo la GTA.
Lo más importante es intentar recuperar la tarjeta de memoria.
Gracias a todos por la ayuda.
Hoy es un día tristísimo para mí. Me han robado la cámara de fotos y con ella una tarjeta con más de 10 días de trabajo y de vivencias a lo largo de la travesía que estaba haciendo por los Alpes italianos.
Estoy totalmente hundido.
👑🤩𝐄𝐒 𝐋𝐀 𝐑𝐄𝐈𝐍𝐀, 𝐍𝐎 𝐇𝐀 𝐇𝐀𝐁𝐈𝐃𝐎 𝐍𝐔𝐍𝐂𝐀 𝐍𝐀𝐃𝐈𝐄 𝐈𝐆𝐔𝐀𝐋🤩👑
✨La mejor marchadora de la historia repite una hazaña histórica con un nuevo Oro Europeo y un nuevo Récord del Mundo
🥹Sin palabras, @garciaperezmari@atletismoRFEA
ESPAÑA 🇪🇸🥇 CAMPEONA DEL MUNDO DE GIMNASIA RÍTMICA🥇
PLAZA OLÍMPICA PARA LOS JJOO DE LOS ÁNGELES 2028 🇺🇸
Inés, Salma, Andrea, Lucía, Andrea y Marina logran la primera plaza olímpica de la delegación y un título mundial para la historia de este deporte
On August 12th, 2026, the Moon totally eclipsed the Sun and cast its shadow across Siberia, Greenland, Iceland, Spain, and Portugal. Today’s image features two total solar eclipses viewed from Zaragoza, Spain, one over the Cathedral-Basilica of Our Lady of the Pillar and the other reflecting in the Ebro River. For a few moments, Spain saw its first major total solar eclipse since 1905. Those witnessing totality may experience a chill in the air, the quieting of birds, the confused chirps of insects, and the shared awe of many. It’s the corona’s time to shine as the Sun’s bright disk is blocked by the Moon. Among other reasons to study eclipses, they help scientists understand why the corona is millions of degrees hotter than the Sun’s surface. Enthusiastic citizens can contribute to these studies by recording how wildlife responds, imaging the corona, and monitoring air temperature and clouds.
Image Credit & Copyright: Ruiyu Zhang Text: Keighley Rockcliffe (NASA GSFC, UMBC CSST, CRESST II)
La degradación moral de la política —que atestiguamos a diario en actitudes, zascas y tribunales— ha expulsado de lo público a las personas más rectas, preparadas e inteligentes.
¿Quién, en su sano juicio, detraería energías de su camino profesional y vital para descender al ruido, a la reyerta perpetua, e implicarse en lo colectivo?
Todo mi aprecio a quienes lo han hecho pero, por cada uno de ellos, el zeitgeist político vigente repelió a nueve.
Nuestro país —el que legaremos a nuestros hijos— no lo salvará otro partido, otro mesías. Solo lo salvará que seamos capaces de atraer de nuevo hacia lo público a las personas más rectas, preparadas e inteligentes que en las últimas décadas hemos reemplazado por hinchas y mediocres.
Esta figura muestra datos de un gravímetro cuántico (que mide la fuerza de la gravedad con altísima precisión) instalado en el Zugspritze (la montaña más alta de Alemania). Aquí vemos cómo cambia la gravedad con el tiempo, debido a efectos muy interesantes. ¡Hilo!
Los autores de este artículo, dos de los científicos del comportamiento más influyentes del mundo, realizan una autocrítica sincera sobre el tema de los nudges (empujoncitos).
Durante años creyeron que los pequeños “nudges” (empujones sutiles) podían resolver grandes problemas sociales y ambientales haciendo que las personas tomaran mejores decisiones individuales: comer más sano, ahorrar más, reducir su huella de carbono, vacunarse, etc. Hoy admiten que se equivocaron.
Según ellos, el enfoque conductual ha caído en una trampa: al centrarse casi exclusivamente en modificar el comportamiento individual, ha desviado la atención de las verdaderas causas de los problemas, que son sistémicas (diseño de mercados, incentivos corporativos, políticas económicas, entornos laborales y comerciales). En lugar de cambiar los sistemas que empujan a la gente hacia decisiones perjudiciales, la ciencia del comportamiento ha terminado culpando sutilmente a los individuos por sus “malas elecciones”, ofreciendo soluciones superficiales que no resuelven los problemas de fondo.
Chater y Loewenstein concluyen que ha llegado el momento de cambiar de dirección: la ciencia conductual debe dejar de obsesionarse con nudges individuales y empezar a presionar por cambios estructurales reales en las empresas, los mercados y las políticas públicas. Parchear el comportamiento de las personas ya no es suficiente.