recibir halagos por tu apariencia física está bien. Pero cuando alguien te felicita por tu personalidad, tu mentalidad, tu risa, lo genuino que es tu corazón, eso es demasiado bonito y se siente diferente.
Llega un punto en el que cada vez que quiero salir corte boliche , no sé qué ponerme... Ni tan jóven como para salir como cuando tenía 15, pero tampoco tan grande para salir como una señora. Maldita sea