De las discusiones políticas en las que me meto a cada rato, me cansa que no hay nada nuevo para decir. Es dar vueltas en redondo. Toca huir hacia la literatura, hacia el arte del decir, que rara vez se ve en la retórica coyuntural. Ni siquiera los insultos hieren, de lo gastados que están.
Esta manifestación artística no solo debería estar presente en Medellín, sino en todo el país como una iniciativa popular. En cada ciudad, como Bogotá, Cali, Barranquilla, Pasto, Neiva, Cúcuta, Bucaramanga, entre otras, debería levantarse un mural: “Las cuchas tenían razón”. Al final Álvaro Uribe es un hampón.