Solo el Indio puede lograr poner en pausa nuestras vidas desde hace 4 días. El vacío y la sensación de orfandad que nos dejó es tremenda. Todo lo que queda es amor.
Los pasitos de skay.
La entrada del bajo y ese riff de guitarra.
Seguido de ese milimetrico movimiento de cintura del indio.
Mejor intro de la historia del rock.
Que en una era tan horrenda, individualista y antipopular estemos viviendo un funeral de 60 cuadras, repletas de pedazos de pueblo de todos los rincones del país, es esperanzador. Es el último milagro del Indio, gracias eternas, loco!
Una parte de nuestro propio andar se va con vos. Ya no hay más camino juntos, pero queda todo lo que contruimos, el eco de lo que vivimos y la certeza de que tu poesía te vuelve eterno. De alguna forma, la inmortalidad era tuya desde mucho antes
Vamos a seguir cuidando (sigue)
La muerte del Indio es como la muerte de un familiar.
Cercano en la distancia física.
En el goce de su arte está la alegría con amigos, viajes en micro, una birra y el asado o la inmensidad de una montaña en el horizonte.
Es la cortina musical de mi vida. Oblicua e inmortal.
Las muertes de Maradona y el Indio Solari son dos pérdidas irreparables para la cultura popular, y duelen como si un familiar cercano se hubiese muerto porque no hay quien siga sus legados porque responden al orden de la modernidad, de los grandes relatos y hoy nada tiene aura.