Los paraguayos tenemos un Gill con altura, eficacia y temple en el arco. Los alemanes son unos giles que creyeron que éramos de tercera. Felicidades al equipo y al gran pueblo que empujó con ganas este triunfo. Paraguay es ya uno de los 16 mejores del mundo.
Arrojar perlas a los cerdos:
Los estoicos advertían contra el desperdicio de nuestra energía en quien no sabe apreciarla.
Así como las perlas no tienen valor para los cerdos, tu tiempo, tus palabras y tu esfuerzo no lo tendrán para quienes no tienen la disposición de entenderlos.
Séneca lo dijo:
“No es que tengamos poco tiempo, es que desperdiciamos mucho.”
La sabiduría no consiste en convencer a todos, sino en elegir con cuidado a quién le entregas tu atención.
No ofrezcas tu calma a quien vive del caos.
No des tu lealtad a quien comercia con la traición.
Y no regales tu paz a quien solo quiere arrastrarte al barro.
Cuida tus perlas.
Porque cada una es tu vida misma.
Significa no dar lo valioso a quien no lo sabe apreciar.
Las “perlas” simbolizan lo precioso: sabiduría, consejos, amor, tiempo, esfuerzo.
Los “cerdos” representan a las personas que no tienen la disposición, la sensibilidad o la madurez para valorar.
GUSTAVO MELMANN BUSCA HACE 25 AÑOS A LOS ASESINOS DE SU HIJA. AHORA ESTÁ MÁS CERCA DE ENCONTRAR AL ÚLTIMO
Natalia Melmann tenía 15 años cuando fue secuestrada, violada y asesinada por policías bonaerenses en Miramar, el 4 de febrero de 2001. Cuatro fueron condenados a perpetua. Ahora la Justicia analiza el ADN del quinto implicado.
A los 70 años, Gustavo Melmann enfrenta un cáncer mientras sigue reclamando justicia. En este tiempo impulsó leyes como la de Víctimas, la de Violencia de Género y la Ley Micaela. Promete no detenerse hasta encontrar al último culpable.
Testimonios de Gustavo Melmann:
-“Puedo tener buenos ratos con mis hijos, pero no volví a tener un proyecto de felicidad plena. Para mí, cualquier proyecto de felicidad en plenitud quedó enterrado junto con Natalia.”
-“No perdono. No sé si es odio, pero no perdono. El perdón sería como aceptar lo que hicieron, y eso no tiene perdón posible.”
-“Cada vez que voy al cementerio podo el laurel y la lavanda que crecen sobre su tumba. Es mi manera de seguir acompañándola, de cuidar el lugar donde ella está.”
-“No me voy a ir de este mundo sin encontrar al último de los asesinos. No puedo. Esa es la promesa que le hice a mi hija.”
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