" ...yo trataba de ser desdichado de un modo interesante. [...] la desdicha nos encuentra, no es necesario que la busquemos."
—A pesar de estar un poco avergonzado de haber cumplido ochenta y cinco años, y a pesar de estar ciego, me siento, en suma, más feliz o, en todo caso, más sereno que cuando era joven. Bueno, que cuando yo trataba de ser desdichado de un modo interesante. Y ahora no, además, la desdicha nos encuentra, no es necesario que la busquemos.
—Pero, es muy interesante esto que usted dice en cuanto a que se siente más feliz ahora que cuando era joven. Es muy paradójico.
—Y no, yo creo que los jóvenes son fácilmente desdichados, ya que, desde luego, las pasiones son más fuertes, y entre las pasiones está la desesperación, ¿no? (ríe.)
En cambio, yo ahora trato, bueno —no sé si tengo muchas esperanzas, pero desesperado no puedo estar—. (ríen ambos.)
Leyendo a Rulfo, se me asemejó que este párrafo era, en idea, igual a aquel de Crimen y castigo.
Ambos llegan a la misma conclusión: «Sólo vivir; vivir sea como fuere». ¿Pero sólo con vivir basta? ¿En verdad no hace falta algo más?
¡Diles que no me maten! / Crimen y castigo
Decía Camus: «El mundo de Kafka es, en verdad, un universo indecible donde el hombre se da el lujo torturante de pescar en una bañera, sabiendo que no saldrá nada».
—Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su carcel, como en un sueño atroz.
—Te ofrezco mi soledad, mi oscuridad, el hambre de mi corazón;
trato de sobornarte con incertidumbre, con peligro, con derrota.
—...
Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.
—Fray Luis de León
Siguieron su camino
Dejando solo como huella
Memorias de dolor
Al usar mi corazón
Como punto de partida
Sin pensar que mi amor
Corre largo y sin mentiras.
Mi ayer está lleno de historia
Escrita en tantas despedidas
Que el tiempo adquieren hasta la forma
De mil tristezas repetidas
No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera...
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano.
Hecho de polvo y tiempo, el hombre dura
menos que la liviana melodía.
El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.
No, tú nunca dijiste que hay primavera
En las rosas ocultas de tu rosal
Ni yo debo mirarte de otra manera
Que mirarte de lejos y nada más
Y así pasas a veces tranquila y bella,
Así como esta noche te vi pasar
Mas yo debo mirarte como una estrella
Que se mira de lejos y nada más.