espero poder ser específico con esto:
The Bear no es una serie, es un arco de redención, salida de círculo de la perfección y ansiedad
te explica que hay una forma de salir del foso, con tu familia, lidiando con tus peos y encontrando valor en lo que te apasiona
Escuchar “I Ran So Far Away” en la emisora Wave 103, mientras conduzco un scooter. Es mi primer recuerdo o el que se me viene a la cabeza con mi primer gta, el Vice city. Tardé años en encontrar el nombre de esa canción, ya que la primera vez que jugué tenía menos de 8 años.
A exactamente 168 horas, una semana exacta una semana, del doble #terremoto que nos sacudió el alma, es momento de mirarnos a los ojos y hablar con el corazón en la mano, desde la más dura pero necesaria honestidad.
Sé perfectamente que la desesperación nos mueve a agotar hasta el último recurso, y que las redes sociales se convirtieron en nuestro primer refugio para buscar a los nuestros, especialmente a los niños. Pero a estas alturas, seguir inundando las pantallas con afiches de desaparecidos ya no está ayudando a quienes más lo necesitan.
Las familias que están en el terreno ya han caminado cada centro de salud y cada refugio. En el ámbito digital, lamentablemente, carecemos de una base de datos centralizada y confiable que haga eficiente esa búsqueda.
Además, muchos de nuestros niños en hospitales y albergues están a salvo y anotados en listas oficiales, pero muchos permanecen en silencio, asimilando el shock y el estrés postraumático. No pueden decir quiénes son.
A los hermanos que están fuera de Venezuela y que publican con el alma rota desde la distancia: con todo el dolor de mi corazón, debo pedirles que busquemos otra vía. El personal médico, los rescatistas volutarios están exhaustos, salvando vidas en el sitio; no están revisando teléfonos para identificar rostros.
La respuesta, hoy más que nunca, es presencial. Hay que estar allí.
A pesar de haber superado la ventana técnica de supervivencia, lo que estamos viviendo es milagroso. En medio de las inmensas limitaciones y adversidades que todos conocemos, se siguen rescatando personas con vida. Eso es pura fuerza humana y fe. Las cifras oficiales no reflejan la realidad, lo sabemos, y calcular estimaciones en este momento no sana ni ayuda a nadie.
Por respeto a ese milagro y al dolor ajeno, debemos detener la cadena de afiches en redes. En las últimas horas hemos detectado publicaciones falsas y, lo que es peor, intentos de estafa usando fotos de sobrevivientes para pedir recursos. No voy a ser cómplice de quienes lucran con la angustia, por lo que no difundiré más ese tipo de contenido.
Acompañar a un herido, identificar a un familiar que partió o abrazar a un niño o anciano para sacarlo de un refugio requiere de nuestra presencia física. Las autoridades y el personal médico necesitan verificar el parentesco cara a cara, con el respeto que la situación amerita.
Las redes y la tecnología nos han hecho la vida más cómoda y nos acercan, pero la vida real nos reclama en el sitio. Y la vida, con toda su belleza en los días felices y con todo su peso en la tragedia, se defiende y se transita estando presentes, cuerpo a cuerpo.
Fuerza, Venezuela 🇻🇪 Seguimos aquí🥥🙏🏼
El golpe a la mente y actividad diaria de los venezolanos es tan grande que se ven los efectos a nivel de ancho de banda.
Los principales proveedores de internet se encuentran prácticamente colapsados, con nula velocidad de descarga.
Aún no se sabe si existe impacto
Jamás pensé vivir la experiencia de quedarte a esperar la muerte literalmente.
Solo nos abrazamos en la sala a esperar lo peor porque bajar no era una opción. 😭😭
Vi venir la traición de Bode desde que mencionó tener una hija y lo sospechosamente amigable que era
Lo que si me agarró desprevenido fue la revelación que Cal, igual al consejo Jedi con Palpatine, tuvo a un sensible a la Fuerza en frente de sus narices y nunca se dió cuenta