3 llamadas, 3 llamadas que me cuelgan el tlf, que tan serio es este banco que no pueden dar una respuesta a un cliente? @_bancoripley cuánto tiempo más van a jugar con uno? Escribo al WhatsApp y tampoco tengo que ir presencial al parecer
30 de julio a las 9:07 AM ninguna respuesta, y tenía que tenerla el 20 de julio, luego el 29 de julio como juegan con el dinero de las personas que onda @_bancoripley
30 de julio a las 9:07 AM ninguna respuesta, y tenía que tenerla el 20 de julio, luego el 29 de julio como juegan con el dinero de las personas que onda @_bancoripley
@_bancoripley desde mayo estoy haciendo un reclamo por un monto mal cobrado, compré en abril un poleron y lo devolví por temas de talla no era el correcto, cuando veo para pagar mi tarjeta me doy cuenta que me están cobrando el precio de poleron más cuotas, pongo el reclamo
@_bancoripley desde mayo estoy haciendo un reclamo por un monto mal cobrado, compré en abril un poleron y lo devolví por temas de talla no era el correcto, cuando veo para pagar mi tarjeta me doy cuenta que me están cobrando el precio de poleron más cuotas, pongo el reclamo
@_bancoripley Cabe aclarar que el mismo día de la devolución se ve en mis movimientos que me habían echo la reversa de lo que costaba el poleron, porque tardan tanto en resolver algo? Porque no dan respuesta y alargan la espera @_bancoripley
@_bancoripley Primero que me darían respuesta el 20 de julio, eran 23 de julio y vuelvo a escribir porque no obtuve respuesta, no que ahora el el 29 de julio, una falta de respeto jugar con el tiempo de uno y algo tan delicado como el dinero @_bancoripley necesito que por favor vean mi caso
Conmovida que tanta gente se preocupe por el petróleo de mi país pero no por los 1000 presos políticos torturados en el Helicoide y por los 8 millones de desplazados alrededor del mundo. Gracias 🤡
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.