Un 11 de Septiembre de 1973, el genocida Augusto Pinochet a órdenes de la CIA, dentro de la Operación Cóndor, y en defensa de los intereses imperialistas de EEUU, perpetraba un golpe de estado en Chile para derrocar al líder del pueblo, Salvador Allende.
La brutal dictadura que EEUU impuso en Chile, se tradujo en más de 1.135 centros de tortura, donde para los años 80, ya se asesinaron a más de 15.000 personas y otras 150.000 estaban siendo prisioneras y torturadas.
La nacionalización del cobre, el principal recurso del pais, y la reforma agraria, aterrorizó con perder el poder a la oligarquía capitalista local y a su amo imperialista de EEUU... por lo que a diferencia del buenismo del proceso revolucionario, no dudaron en usar las armas para llenar de sangre el Río Mapocho para defender sus intereses y mantener su saqueo al pueblo por las malas.
La muerte de Allende debería servir para entender que no se puede hacer una revolución pacífica dentro del propio sistema ni se puede confiar en los capitalistas, que cuando ven que pueden peligrar sus privilegios aunque sean unas simples reformas, sacan el fascismo a la calle para restaurar su poder.
Si el precio de haber tenido los huevos de mostrar esta bandera, mojando la oreja a la FIFA, a Trump y a Milei, fue haber perdido la Copa del Mundo, entonces que se metan la Copa en el OGT, porque la gloria es Argentina, y las Malvinas también.
Tengo una serie de ideas para contrarrestar la propaganda internacional que nos acusa de sionistas, proimperialistas y racistas
La primera medida sería sacarnos de encima a este gobierno de sionistas, proimperialistas y racistas
Los españoles le dan la copa al Rey, nosotros se la damos a un almacenero de Sarandí devenido en utilero y talismán grupal. Así somos. Odiennos tranquilos.