Estos dos #pseudoanimalistas son agresivos, y de nueva cuenta quedó claro que los #animales no les interesan. Sofía atacó a Arturo Islas e intentó atropellar a otra activista; Walt le robó el celular a la misma activista. Así son los becados de @ClaraBrugadaM ❌☹️ #CDMXTaurina
@lachunga_chunga@FSantuarioGaia Ni toros de lidia son, ignorantes. Metanse a una ganaderia brava a ver si pueden hacer lo mismo. Por cierto, en una ganaderia de reses bravas tambien estan en libertad.
@889romo hay mucha desinformación al respecto de la fiesta brava. Es irónico que los antitaurinos busquen proteger al toro pero lo que están haciendo es matar a esta especie única porque no les gusta. #ProhibidoProhibir
Insultos, ataques, ni un solo argumento sólido, hablan del toro de lidia como si fueran vacas lecheras, ni siquiera saben lo básico, no saben de qué hablan, menos que “defienden”
Agotador tratar de leer y responder a este nivel de ignorancia y educación.
Cuando quieran debatir con argumentos y sin insultos, adelante!
Mientras tanto no los culpo, para muchos, la ignorancia es felicidad…
Tú y tu partido van a mantener a las más de 200 mil personas que viven de la tauromaquia? @ChuchoSesmaPVEM
van a preservar las más de 200 mil hectáreas que están destinadas a esta actividad, que por cierto son un punto importantísimo de equilibrio ecológico? Van a mantener a los toros y vacas?
Con lo que ganan seguramente les alcanzaría pero dudo que les interese poner un solo peso porque los único que les importa son los toros @partidoverdemex
Mi columna de hoy en @reformacancha sobre la propuesta de que las corridas de toros se vuelvan incruentas.
Sinsentido
La aberrante politización del tema taurino ha alcanzado su punto más álgido con la iniciativa de Clara Brugada para que las corridas de toros se vuelvan incruentas en la Ciudad de México. Justo un día después de que la Presidenta Claudia Sheinbaum calificara a la tauromaquia como una actividad cultural, la Jefa de Gobierno propuso modificar el formato de la lidia.
Eufemismos aparte, el proyecto equivale tácitamente a la prohibición de una manifestación lícita y llena de tradición, arte, belleza, valores, fuentes de empleo, derrama económica y sentido ecológico.
Suprimir banderillas, puyas y espadas, así como proteger los cuernos del toro y evitar su muerte, significaría arrancarle su esencia al toreo. La minimización del peligro le restaría razón de ser. La tauromaquia se convertiría en una pantomima desprovista de ritualidad, riesgo, emoción y drama.
La fuerza del toro es atemperada durante la suerte de varas. Si el toro no fuese picado, en muchas ocasiones llegaría entero al último tercio, sin poder ser toreado con la muleta, transformándose drásticamente la manera de ejecutarse los trasteos.
La prohibición encierra una enorme contradicción porque a la larga puede acarrear el exterminio de una especie supuestamente defendida por los antitaurinos que, salvo honrosas excepciones, se caracterizan por ser insultantes, violentos e intolerantes frente a quienes no piensan como ellos. En el colmo de lo paradójico, muchos enemigos del toreo se oponen a la muerte del toro pero son carnívoros y pugnan por el aborto.
La corrida no consiste en maltratar a un animal destinado exclusivamente a ser lidiado ni los aficionados somos unos sádicos que vamos al coso a ver correr la sangre, sino a disfrutar de una obra de arte ejecutada en pocos minutos frente a una fiera criada ex profeso para la lidia, que en cualquier momento puede herir o matar.
Los ganaderos son los verdaderos animalistas de esta historia. Se encargan de criar, alimentar y brindar extraordinarias condiciones de vida a sus camadas. Las dehesas son vastos ecosistemas donde se preservan otras especies. Por cada toro que muere en la plaza, otros siete se mantienen vivos en las ganaderías.
El festejo no es un espectáculo cruel puesto que el torero no disfruta con el supuesto sufrimiento del animal. Y digo supuesto porque está científicamente comprobado que el toro genera betaendorfinas que inhiben el dolor.
De ser aprobada, lo único que esta medida conseguiría es intercambiar la muerte digna del toro en la plaza por su sacrificio indigno, ventajoso y cruel en la penumbra del rastro.
Sería un rasgo antidemocrático, una imposición del gobierno actual desde la demagogia y la desinformación.