Una vez más la vida me confirma que las cosas no se prestan, por más que la gente se ponga trompuda y me diga que soy egoísta. Prefiero mil veces pasar por mezquina, antes que ver cómo destrozan lo que a una le costó tanto conseguir.
No abrir el refrigerador en casa ajena, no llamadas después de las 10 de la noche, no visitar a la hora de la comida, no entrar en habitaciones de casa ajena.
Son algunas reglas de buena educación Y LO SEGUIRÁN SIENDO, porque las buenas formas nunca pasan de moda.