Voy a crear un hilo para compartir frames de películas que, por su composición, creo que vale la pena mirar. Porque muchas veces he visto películas nada más para apreciar/aprender a mirar, y ya sabemos lo importante que es para un fotógrafo ejercitar la mirada. Espero les sirva.
Durante mucho tiempo me pregunté si esos discursos tan alejados de la realidad eran pura actuación o si realmente se los creía.
El “good night, happy new year” en ese contexto me terminó de cerrar algo: años rodeado de aplaudidores desdibujan la frontera entre la realidad y el propio discurso.
No es que no vea lo que pasa. Es que lo reinterpreta para evitar la caída de su yo.
Ahí entran las defensas narcisistas, con rasgos paranoides.
La captura no se vive como caída, sino como confirmación de poder:
“Si el enemigo más grande vino por mí, es porque soy importante, especial, temido”.
La humillación se transforma en grandeza simbólica.
Así el yo inflado no cae: se refuerza incluso en la derrota.
Cuando alguien así gobierna, esa megalomanía no se sostiene sola.
En este caso el precio lo pagó un país entero, obligado a sostener una fantasía de poder a cualquier costo.
Él mismo lo dijo alguna vez: lo que no lograra con votos, lo haría mediante las armas.
Llegamos entonces a la invasión de Venezuela y el secuestro de Maduro. No basta con hacerlo, hay que conseguir una foto que sea LA foto. Y que dé la vuelta al mundo. Estará en toda la prensa mañana.
Una foto recortada. Parece improvisada, pero no lo es. Está llena de intención.
The Apartment es una gran película para Año Nuevo. No celebra el cambio inmediato ni las resoluciones grandilocuentes. Propone algo más honesto: empezar de nuevo puede ser simplemente dejar de aceptar lo que ya no te pertenece, cerrar la puerta correcta y decidir iniciar dónde te quedaste. Es una película sobre ese momento en el que entiendes que el siguiente año no puede vivirse igual que el anterior.