@fare49@david3171dom Eso no te da derecho a ti de meterte en la vida de los demás deja de actuar como un tremendo maricon un hombre pendiente a la vida ajena
Subsistema mixto: entre el reclamo de “pensión de miseria” y la decisión que marca el futuro de miles de panameños.
En las redes sociales y en las calles, el malestar crece. Miles de cotizantes del subsistema mixto de la Caja de Seguro Social expresan una misma inquietud: se sienten engañados. Trasladados en 2007 con la promesa de mejores rendimientos y un retiro más seguro, hoy enfrentan proyecciones de pensiones significativamente más bajas de lo que esperaban. El reclamo se resume en una frase que se repite: “Pagamos más, recibimos menos”.
El subsistema mixto, creado por la Ley 51 de 2005, combina un componente solidario (beneficio definido) sobre los primeros 500 dólares de salario con un componente de ahorro personal sobre el excedente. Quienes empezaron a cotizar desde 2007 o se cambiaron voluntariamente en aquella época quedaron adscritos a este esquema. Casi dos décadas después, muchos aseguran que la realidad no coincidió con las expectativas que les presentaron.
En X y otras plataformas, los comentarios son contundentes. Usuarios hablan de “pensión de miseria”, de haber sido “convencidos” con información incompleta y de un sistema que, según critican, condena a buena parte de los trabajadores a un retiro precario. Algunos afectados han organizado protestas pacíficas y hasta misas de “fe y esperanza” en parroquias de Arraiján, Chitré y la capital, bajo el lema de pedir un retiro digno.
La situación se vuelve más urgente porque el 18 de agosto de 2026 vence el plazo para que ciertos grupos de asegurados decidan si se trasladan al nuevo Sistema Único de Capitalización con Garantía Solidaria, creado por la reforma de la Ley 462. Quienes están en el mixto y se jubilen después de marzo de 2032 pasarán automáticamente al nuevo esquema. La herramienta digital “Mi Retiro Seguro” ofrece proyecciones, pero muchos cotizantes desconfían de los cálculos o no entienden del todo las implicaciones de una decisión irrevocable.
Desde la CSS se insiste en que la decisión es individual y que, en algunos casos, el cambio puede mejorar la pensión entre un 10% y un 15%. Sin embargo, el reglamento completo de prestaciones económicas aún genera dudas entre los asegurados, lo que alimenta la incertidumbre. El expresidente Martín Torrijos, por su parte, ha defendido la Ley 51 argumentando que fue producto de un consenso tras protestas, aunque en redes se le sigue señalando como responsable de un modelo que, según los afectados, no funcionó como se prometió.
Más allá de las discusiones técnicas, lo que está en juego es el futuro económico de miles de familias. Hay quienes contemplan seguir trabajando más años de los planificados para compensar una pensión insuficiente. Otros exigen una revisión integral de los expedientes de quienes se trasladaron en 2007 y un reconocimiento de las consecuencias que esa decisión generó.
La fecha del 18 de agosto se convierte así en un verdadero “día D”. Mientras tanto, el mensaje que circula con fuerza en las redes es claro: los panameños del subsistema mixto no piden privilegios, piden claridad, justicia y un retiro que les permita vivir con dignidad después de décadas de aportes.
El periodista salvadoreño de investigación, @HsilvAvalos informó que ayer algunas empresas de cable en El Salvador, fueron amenazadas por la Casa Presidencial. Al
Parecer bloquearon la señal de Univisión, cadena que publicara en una investigación especial detalles sobre el autoritarismo de Bukele | Especial N+ Univision - Las Dos Caras de Bukele https://t.co/mh0Uv71pYe vía @YouTube
Pero la culpa de todo esto la tiene la izquierda, Saúl, Genaro, Toribio, la Iglesia Católica radical de izquierda, el pueblo de Bocas del Toro y Veragüas, Martita Cornejo,
Sal de las Redes, los ambientalistas y los agitadores sociales que no dejan que Panamá progrese.
Se puede controlar la imagen, intentar imponer un discurso e incluso influir en buena parte de la conversación mediática. Eso parece buscar este gobierno con sus B/.8.2 millones destinados a publicidad estatal. Sin embargo, hay un límite que ninguna campaña de comunicación puede superar: cuando la realidad contradice la narrativa oficial, la percepción ciudadana termina imponiéndose.
Y eso es precisamente lo que reflejan hoy distintos estudios de opinión. Los panameños desconfían del gobierno, creen que el país va por mal camino, califican negativamente la gestión gubernamental y evalúan mal a su gabinete. A ese panorama se suma un creciente desencanto con los partidos y movimientos políticos, acompañado por sentimientos de frustración, miedo, molestia, estrés y preocupación frente al rumbo nacional.
No se trata únicamente de un problema de comunicación. Es, sobre todo, un problema de conexión con la realidad. Ninguna estrategia publicitaria puede sustituir resultados concretos, ni ningún mensaje repetido puede convencer a una población que enfrenta incertidumbre, pérdida de confianza y un deterioro en sus expectativas.
La confianza no se compra con campañas ni se construye desde la propaganda. Se gana con decisiones acertadas, transparencia, sensibilidad y respuestas efectivas a los problemas que afectan a la población.
Mientras el gobierno insista en privilegiar el relato sobre las soluciones, la brecha entre el discurso oficial y la percepción ciudadana seguirá creciendo. Porque, al final, los panameños juzgan menos lo que escuchan y mucho más lo que viven cada día. Y esa es una realidad que ninguna estrategia de comunicación puede ocultar.