Donde cualquier persona normal ve caos, sufrimiento y dolor, los sociópatas al mando ven una oportunidad de negocio.
Hay que echarles, hay que hacer que paguen por sus crímenes y hay que borrar hasta el último resquicio de su destructivo legado, como si nunca hubiera existido.
El Gobierno lo sabía y ha dejado que Ceuta sea invadida por Marruecos.
A esta hora los ceutíes siguen viviendo una pesadilla, pero se ve que no es suficiente para que Sánchez corte sus vacaciones blindadas con la seguridad que le niegan a los españoles.
Es la mayor traición de un presidente del Gobierno y quienes estamos en las instituciones debemos hacer lo imposible para sentarles ante la justicia.
La ministra de Defensa ha reconocido que el gobierno tenía información de la invasión que se preparaba.
El gobierno no hizo absolutamente nada para evitarla. Es traición.