Es triste ver cómo muchas personas opinan desde una posición de comodidad socioeconómica, intentando dar lecciones sobre decisiones sociales a quienes viven realidades muy distintas. Es fácil juzgar desde un cargo, una posición de poder o con privilegios que pocos tienen.
El último y sobre todo la última será la primera que ha sido la consigna de mi vida y de mi gobierno.
Por eso llevo como símbolo la última letra del arameo, el idioma que hablaba Jesús y autor de la frase que recogió San Francisco de Assisi.