A veces hay que liberarse de lo que estorba para florecer.
Este tulipán emerge con fuerza al quitar la barrera, recordándonos que el crecimiento requiere espacio y valentía.
El arte de la naturaleza 🍂
No dio el nombre, pero fue un calvito. En 2024, el ex Secretario de la Asamblea, Alejandro Muñoz, relató en @teleamazonasec la llamada amenazante que recibió del entonces asesor Andrés Castillo, quien hoy es asambleísta, para que convoque rápido a la sesión de posesión del designado presidente del Consejo de la Judicatura, Mario Godoy: "Si yo no hago caso, van a buscar mi destitución".
Una mañana, mientras sacaba a pasear a este gran corazón con patas, se detuvo de golpe al pie de un arbusto. Normalmente tira de la correa con entusiasmo para correr, olfatear, explorar. Pero esa vez se quedó quieto. La mirada fija, las orejas erguidas. Y luego, muy lentamente, se acercó.
Tres pequeñas bolitas temblaban bajo las hojas. Flacas. Sucias. Abandonadas.
Apenas tenían unas semanas de vida. Dos naranjitos y un atigrado, todos apretados entre sí, buscando sobrevivir a la noche. No había una madre. Nada. Solo ellos. Frágiles. Solos. En silencio.
Quise recogerlos, meterlos en una caja. Pero él, mi perro, ese gigante a menudo torpe, se tumbó en el suelo, con el hocico pegado a ellos. No gruñó. No se movió. Simplemente se acostó allí, como si supiera que lo único que necesitaban era calor, calma, protección.
Ese día, no tomé yo la decisión.
La tomó él, por mí.
Desde entonces, no se separan de él. Duermen junto a su cuerpo, se esconden entre sus patas, trepan por su espalda como si fuera una montaña suave y viva. Él no dice nada. Los cuida. Les deja morderle las orejas, jugar con su cola, dormirse sobre su pecho.
A veces lo observo. A él, el viejo, el rescatado de un pasado difícil. Ese perro que adopté cuando nadie más lo quería, cuando decían que era “demasiado grande”, “demasiado viejo”, “demasiado complicado”. Y ahora lo veo transformado, convertido en guardián, en punto de referencia, en un papá gigante para una pequeña camada que él mismo salvó.
No son sus cachorros. Ni siquiera son de su especie. Y, aun así, los ama como si fueran suyos. Como si en esos tres seres diminutos y perdidos, hubiera reconocido una parte de sí mismo.
Hoy son una familia.
Un rompecabezas viviente, extraño, improbable, pero perfecto. Un recordatorio de que el amor no tiene forma, ni raza, ni lógica. Solo necesita un corazón lo suficientemente grande para recibirlo.
Y el suyo… desborda.
#PERDIDA#PLAYAS
Nombre: #KIRA
Fecha: 14/06/24
Sector: Vía Playas-Progreso, Km. 71, a la altura de hacienda La Victorita
Sexo: Hembra
Raza: Mestizo
Obsv: Pelaje color caramelo, lacio. Orejas caidas y pechera color fucsia
Contacto:0962746387 SE OFRECE RECOMPENSA #AlertaMePerdí
Dicen que hay razas más nobles que otras…
Pero quienes hemos mirado a un rescatado dormir en paz,
sabemos que no hay sangre pura más valiosa que la de aquel
que venció el abandono y aún así eligió amar.
¿Sabes por qué sonríe así?
Porque alguien decidió ver su alma antes que su condición.
Porque por fin tiene un nombre, un plato, y un corazón que lo cuida.
La raza más fiel, más tierna, más agradecida…
se llama simplemente:
“RESCATADO”.🐾🐾🙏🏻
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