Adorni tenía más de medio palo verde desde 2018 y esperó a ser funcionario para comprarse 6 propiedades, ponerse pelo, viajar en primera clase y hospedarse en hoteles 5 estrellas.
Saludos Gladiador
Freud cumple años hoy. Y aún incomoda la idea de que no somos dueños de nosotros mismos. Que algo insiste, que el síntoma habla y que el yo no alcanza para decir quiénes somos.
Que incluso ahí donde creemos saber, algo se escapa.
Quizá por eso el psicoanálisis sigue teniendo algo para decir en nuestra época. Porque no viene a corregir la contradicción humana, sino a escucharla.
El paso del tiempo también se mide en lo que cambia en nosotros. En los deseos que se transforman, en los vínculos que toman otro lugar, en aquello que ya no somos.
El tiempo no sólo pasa. También nos pasa.
“Maradona haría”, “Maradona hubiese”, “Si Maradona…”. Claro, maestro, vos sabés perfectamente qué habría dicho o hecho el ser más impredecible y mágico que alguna vez habitó el planeta. Dejalo en paz.
A veces buscamos convocar todas las palabras y, aun así, no alcanza. Nunca alcanza.
Y, sin embargo, seguimos intentando. Porque aunque nunca alcance, la palabra es un puente que tenemos hacia el otro.
pasa que algunos quieren identificarse todo el tiempo con las columnas que leen, con las ficciones que miran, con la vida amorosa de griselda luciano y un largo etc
La fantasía de la comunicación “efectiva”supone que las cosas “se dicen como son”.
Como si hablar fuera solo describir.
Hablar es enredarse.
Porque existe la división entre lo que creo decir y lo que digo.
Lo que digo y lo que el otro escucha.
Y entre lo que digo con lo que pretendía decir.
Las cosas no se dicen “como son”. Se dicen atravesadas por significantes, por historia, por demanda, por deseo.