Señor, no quiero pasar por esta vida solamente existiendo.
No quiero despertar, cumplir obligaciones, pagar cuentas y llegar al final preguntándome para qué estuve aquí.
Muéstrame dónde puedo servir. Revela los dones que he enterrado por miedo, comodidad o inseguridad.
Arranca de mí la comparación que me hace despreciar mi camino porque no se parece al de los demás.
Enséñame que el propósito no siempre llega acompañado de multitudes, escenarios o reconocimiento. A veces, el propósito tiene el rostro de una persona a la que debo ayudar, una familia que debo cuidar o una tarea pequeña que debo realizar con excelencia.
Dame valor para obedecer cuando tu llamado no tenga sentido para nadie más.
Que mi ambición no sea ser famoso, sino ser útil. Que no busque únicamente éxito, sino significado. Y que, cuando llegue el último día, pueda mirarte sabiendo que no desperdicié la vida que pusiste en mis manos.
Amén.