En la Biblia, cuando Job lo tenía todo, oraba. Cuando no tenía nada, seguía orando. ¡ORAAAAAAAAA! Porque la oración no se trata de tus circunstancias, se trata de quién es Dios.
El perro de asistencia detecta que se avecina una crisis epiléptica, ayuda a la dueña a sentarse, busca agua y la medicación, y la guía para que se recueste…