Nunca anhelé la paz como lo hago ahora. No quiero despertar molesto, enojado, amargado, sin energía o pensamientos negativos. Solo quiero ser feliz y estar en paz con todo.
Señor, te pido calma para mis pensamientos, fortaleza para los días difíciles, dirección para mis pasos, consuelo para lo que aún duele y luz para lo que no entiendo.