Contador Público Nacional. Secretario General Centro Empleados de Comercio de La Pampa. Presidente AMUSIM. Presidente de Federación de Mutualidades de La Pampa
Nos hablaron de “emisión cero”, pero la base monetaria pasó de $9 billones en diciembre de 2023 a más de $41 billones en mayo de 2026. La diferencia es que hoy la emisión no va al bolsillo de la gente: financia carry trade, deuda, tasas altísimas y bicicleta financiera. Los pesos existen, solo están contenidos dentro de una macro sostenida por confianza especulativa. El problema es que cuando esa confianza se rompe, los pesos van al dólar, sube la inflación y la crisis financiera termina golpeando de lleno a la economía real. No hay estabilidad verdadera con comercios cerrando, familias endeudadas y caída de la producción.
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La política y la economía nunca van separadas.
Y lo que empieza a verse hoy dentro del Gobierno de Javier Milei no tiene que ver solamente con un tuit o con una interna puntual. Tiene que ver con algo más profundo: el desgaste que empieza a generar una macroeconomía que todavía encuentra respaldo financiero, mientras la microeconomía se deteriora cada vez más.
Porque una cosa es hablar de bonos, riesgo país, reservas o mercados.
Y otra muy distinta es la realidad cotidiana de millones de argentinos que ven caer el consumo, aumentar las deudas, perder capacidad de ahorro y vivir con salarios que no alcanzan.
Mientras una parte del sistema financiero todavía sostiene expectativas, en la economía real empiezan a aparecer señales preocupantes:
comercios que venden menos, industrias frenadas, pymes trabajando al límite y familias que hacen un esfuerzo enorme sin ver mejoras concretas.
Y cuando eso pasa, también empiezan las tensiones políticas internas.
Porque llega un momento donde ya no alcanza solamente con el impacto en redes, la confrontación permanente o la construcción de épica política. La sociedad empieza a preguntarse cuánto tiempo más puede sostener el esfuerzo sin resultados visibles en su vida cotidiana.
Ahí es donde las discusiones internas dejan de ser solamente políticas y empiezan a ser consecuencia directa de la realidad económica.
La estabilidad financiera puede sostener un gobierno durante un tiempo.
Pero ningún modelo se vuelve verdaderamente sólido si no logra transformar esa estabilidad en bienestar real para la gente.
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Con 74 años y capital atrás, es fácil NO tener empatía.
Cuando el presidente de la CAC dice que si “queda un 15% de empresas en el camino” es parte del proceso, lo dice desde una realidad muy distinta a la del comerciante o trabajador común.
Lo dice un dirigente de 74 años, que no figura con empleados a cargo en registros públicos, que no tiene que pagar sueldos todos los meses ni enfrentar la caída del consumo en el mostrador.
Es muy distinto hablar desde una estructura institucional que desde la responsabilidad concreta de sostener empleo real.
Yo tengo muchos años menos.
Estoy pensando en el futuro de mis hijos y de los hijos de los trabajadores que represento.
En el país que les vamos a dejar, no en el balance del próximo trimestre.
Cuando una PyME cierra no es “depuración”.
Es concentración.
Es más marginalidad.
Es menos trabajo.
Argentina necesita equilibrio fiscal, claro que sí.
Necesita credibilidad, reglas claras y comercio exterior inteligente.
Pero también necesita proteger su industria nacional, que es la que genera trabajo genuino y activa el consumo con buenos salarios.
Sin producción no hay empleo.
Sin empleo no hay consumo.
Sin consumo no hay comercio.
Desde el movimiento sindical no hablamos en abstracto.
Conducimos instituciones donde los dueños son los propios trabajadores.
El Centro Empleados de Comercio, a través de su mutual, ha generado cientos de puestos de trabajo reales, sostenidos con gestión y responsabilidad.
No creemos en un modelo donde sobreviven los grandes y caen los chicos.
Con capital atrás cualquiera es Gardel.
El desafío es construir desarrollo cuidando a quienes producen y trabajan todos los días.
Totalmente en disidencia con esa mirada, sostengo que el camino es otro:
equilibrio fiscal con protección del trabajo argentino,
apertura inteligente,
industria nacional fuerte
y salarios que reactiven el mercado interno.
Ese es el país que vale la pena construir.
#CamaraArgentinadeComercio
#Empleo
#industrial
#grinman
Estados Unidos intervino en Kuwait en 1991 y después invadió Irak en 2003.
¿Por qué ahí? Porque concentran enormes reservas de petróleo.
Pero hay algo más importante:
el petróleo de Irak y Kuwait sale al mundo por el Estrecho de Ormuz, un paso marítimo por donde circula casi el 20% del petróleo global.
Si hay guerra con Irán, ese paso puede bloquearse y el precio del petróleo explota.
Entonces, antes de tensar con Irán, EE.UU. necesitaba asegurarse otra gran fuente de crudo.
Ahí entra Venezuela, que tiene las mayores reservas del mundo.
No es ideología.
Es petróleo, rutas y poder.
El trabajador perdió poder adquisitivo.
La pyme perdió ventas.
La clase media perdió tranquilidad.
Cuando tres sectores distintos pierden al mismo tiempo, no es un error. Es un diseño.
La inflación sigue arriba del 2%.
Las paritarias quedan en 1% porque no se homologan.
Y sin homologación, las grandes empresas no pagan.
Eso no es libre mercado. Es intervención selectiva.
Mientras tanto, el mercado financiero gana.
La especulación tiene tasa positiva.
Los grandes importadores acceden a apertura.
Las extractivas reciben beneficios.
Funciona. Sí.
Pero no para el que vive de su salario.
No para la pyme que depende del consumo.
No para la clase media que ya no puede proyectar.
Se secó el mercado interno.
No por elección. Por falta de dinero.
Si el salario no es motor,
la economía se concentra.
La pregunta no es si hay convicción.
La pregunta es:
¿Este proyecto incluye al que trabaja, produce y arriesga?
¿O gobierna para el capital financiero y los sectores concentrados?
Trabajador, pyme y clase media están del mismo lado.
Cuando lo entiendan, cambia el relato.
Los gobernadores no representan a los trabajadores.
Los derechos no se negocian por obras, ni por fondos, ni por conveniencia política.
Peleen y luchen con dignidad, no con la plata y los derechos de los trabajadores.
SOMETIMIENTO......MINGA.
EL QUE PONSIDUENDE DICE QUE NO EMITE JAJAJA
Dic-2023: Base monetaria $9,9 billones
Ene-2026: Base monetaria $41,7 billones
👉 +320% en 2 años
No se emitió.
Se teletransportó.
QUE QUERES A CAMBIO?
El ministro del Interior recorre las provincias negociando la reforma laboral con los gobernadores.
Pero los gobernadores no representan a los trabajadores y trabajadoras.
Si es reforma laboral, se discute con el movimiento obrero.
Si es coparticipación, se discute con las provincias.
Usar los derechos de millones de trabajadores y trabajadoras como moneda de cambio por fondos, asfalto o cordón cuneta es una falta de ética, de compromiso y de principios.
No se puede entregar a la gente a una ley escrita por estudios jurídicos de grandes empresas y multinacionales.
La reforma laboral no se vende.
P/D: Separar la reforma laboral de la reforma impositiva es una trampa.
Primero entregan a los trabajadores y trabajadoras, y después ni siquiera tienen garantía de que este gobierno —que ya les mintió a todos— les cumpla con los fondos prometidos.
El que tu vecino sea más grande y fuerte que vos no le da derecho a robarte los tomates de tu patio; y si cree que lo que tenes en el patio le hace mal (por algún motivo), lo que debe hacer es ir a denunciarte donde corresponda.
Si hoy permitimos que el poderoso invada el patio del vecino, no pidamos ayuda cuando invada el nuestro 🤷🏻♂️.
PD: TE ATACO POR LOS TOMATES Y SE TE QUEDO CON LA CASA.
PD 2: CUANTOS ANTIPATRIA MAMADERA. Es me preocupa más, la ignorancia ideologíasada.
La reforma laboral no retrocedió por la política del senado, donde se olía la pre venta . Retrocedió por el movimiento obrero organizado, mientras muchos senadores debatían cómodos en comisiones, sentados en sus bancas con aire acondicionado. Afuera, el pueblo trabajador pasaba el calor de la lucha.
Fue el movimiento obrero, con territorio en cada rincón del país, el que dijo “este no es el camino”. El modelo que defendemos los trabajadores tiene que cerrar con todos adentro: jubilados, personas con discapacidad, universidades, pymes, comercios, cooperativas y mutuales, que también generamos trabajo real. No con las corporaciones.
Creemos en producción, industria y trabajo para llegar a mejores salarios, para que el salario vuelva a rendir y genere prosperidad. Eso fue lo que defendió el movimiento obrero. Eso es democracia real.
Cuando a Patricia Bullrich le preguntaron qué era eso del Ministerio de Capital Humano, no supo explicarlo.
Balbuceó un ejemplo, dijo que estaban “rompiendo estructuras” y terminó con un “bueno, bueno… ya lo vas a entender”.
Y sí: hoy lo entendimos.
El tiempo lo explicó mejor que nadie.
El Ministerio de Capital Humano no fue creado para defender a las personas, sino para administrarlas.
No para garantizar derechos, sino para gestionar recursos.
El concepto de “capital humano” nace de la economía liberal: la idea de que las personas son un activo, un recurso que puede rendir más o menos según la inversión que se haga en educación o salud.
En ese modelo, el ser humano deja de ser sujeto de derechos y se convierte en un factor de productividad.
Nombrar así a un ministerio no fue un error semántico, fue una decisión ideológica.
Significó transformar al Estado en una oficina de Recursos Humanos.
Ya no se trata de garantizar bienestar, sino de medir eficiencia.
Ya no se trata de justicia social, sino de rentabilidad.
El comerciante, el industrial, el chacarero, el trabajador, todos los que sostienen la economía real, pasan a ser vistos como “recursos” dentro de un engranaje productivo donde lo importante no es la persona, sino el capital.
Ese nombre —Capital Humano— fue la forma más elegante de decir que el Estado se retiraba del pueblo.
Que ya no iba a cuidar, sino a observar.
Que iba a mirar números, no vidas.
Por eso hoy, dos años después, entendemos el verdadero significado del Ministerio de Capital Humano:
no fue la humanización del Estado, fue su deshumanización.
Cuando se llama capital al ser humano, se lo despoja de humanidad.
Y cuando el Estado deja de ser humano, deja también de ser Estado.
Votar a tu verdugo!!!
• El 29 de septiembre de 2025, el presidente Javier Milei visitó la planta de Newsan en Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego. Durante la recorrida fue recibido por los directivos de la firma, entre ellos Miguel Rodríguez y Agustín Coto, y saludado por los operarios, que se sacaron fotos, selfies y aplaudieron al mandatario. El recorrido fue difundido por medios locales y nacionales, destacando el 'modelo productivo' de la empresa.
• La visita generó una importante cobertura mediática: se publicaron fotografías y videos en los que se ve a Milei dentro de las líneas de producción, con empleados uniformados de Newsan, posando y sonriendo. Los medios locales destacaron el entusiasmo y apoyo del personal hacia la presencia presidencial.
• Sin embargo, a comienzos de noviembre de 2025 comenzaron a llegar telegramas de despido a alrededor de 150 trabajadores de la planta, tanto efectivos como contratados. Las notificaciones se realizaron sin previo aviso, incluso mientras algunos empleados estaban de vacaciones o con licencia médica. Los despedidos denunciaron el incumplimiento de un acuerdo de estabilidad laboral firmado con la UOM que se extendía hasta diciembre de 2025.
• Los sindicatos locales y diversos medios señalaron la contradicción entre el apoyo mostrado por los operarios durante la visita presidencial y la posterior ola de despidos, destacando el contraste entre el discurso de eficiencia productiva promovido por Milei y la realidad laboral de los trabajadores.
🇦🇷 Cuando el pueblo despierte, la Patria renacerá
Aunque el país duela, la esperanza no murió.
Sigue viva en el trabajador que madruga, en la maestra que enseña, en el comerciante que abre su persiana sin saber si venderá algo.
La Argentina se aferra a su gente.
Y aunque la política la haya decepcionado, el pueblo no perdió la fe: perdió la paciencia.
Durante años nos hicieron creer que había que elegir entre pasado o presente, entre promesas y resentimientos.
Pero la verdad es que ninguno de los modelos terminó dando una respuesta sostenible.
El modelo pasado no fue una propuesta capaz de sostenerse en el tiempo, y el actual modelo ha dejado afuera a la gente y a un país endeudado.
Hoy los argentinos no quieren milagros, quieren vivir con dignidad.
💰 La economía del saqueo
El país está en manos de un gobierno que no gobierna: administra la pobreza para garantizar la especulación.
Los dólares que entran no son inversión, son deuda.
Los préstamos que llegan no son ayuda, son condicionamiento.
Y los mercados —que en realidad son personas con apellido— se siguen llevando lo que el pueblo produce: su esfuerzo, su tiempo y su futuro.
Estados Unidos apuesta al sistema financiero argentino porque ahí está la verdadera timba: los bancos y las aseguradoras.
Mientras tanto, la industria se paraliza, las pymes cierran y el salario real se pulveriza.
Se nos propone un país donde ya no haya derechos colectivos sino seguros individuales; donde la solidaridad deje de ser ley y pase a ser negocio.
Un país donde el trabajador es cliente y la patria es una póliza.
⚙️ El vacío del poder real
En la mesa chica del gobierno, los pocos funcionarios con mirada racional abandonan el barco.
Quedan los que creen que se puede gobernar desde un delirio ideológico, desconectado de la calle y del hambre.
Los que saben se van —aunque no comparta sus ideas—, y los que quedan viven en el delirio de la irrealidad.
El oficialismo celebra la entrada de dólares como si fueran propios, pero no explica a dónde van.
Las reservas crecen en papeles, mientras las góndolas se vacían y el país se llena de importaciones que antes se fabricaban acá.
El Banco Central festeja balances mientras las familias se endeudan con la tarjeta para poder comer.
Y cada vez que sube un índice financiero, cae un índice humano.
🧭 La política sin rumbo
El triunfo electoral del gobierno puede ser una victoria pírrica si no logra estabilizar la economía real.
La gente no votó un modelo: votó el miedo.
El miedo a que vuelva la inflación alta, a perder lo poco que queda, a retroceder.
Pero el miedo no construye futuro; apenas posterga la caída.
Entre los que no fueron a votar y los que votaron en contra del Gobierno —con una participación que cayó al 66-67 %, dejando afuera a más de 12 millones de argentinos—, hay una mayoría silenciosa que necesita una alternativa para una Argentina federal, solidaria y productiva, que no es el pasado ni el presente: es una alternativa distinta.
Y de nada sirven los buenos tiempos si no se logra su permanencia por décadas.
La felicidad del pueblo no puede seguir midiéndose como vacaciones de verano.
🌱 Una salida posible
No se trata de destruir, sino de reconstruir.
De refundar la política desde el trabajo, la producción y la justicia social.
De volver a poner en el centro a los que producen, a los que crean valor, a los que sostienen el país todos los días.
Porque el deber de un gobierno no es conformar a los mercados, sino cuidar al pueblo que trabaja, que produce y que genera la riqueza que después esos mismos mercados se llevan.
De nada sirve un crecimiento que no se queda en el país, ni una economía que no alimenta a su gente.
La Argentina tiene que dejar de sobrevivir para volver a vivir.
Y para eso, hacen falta patriotas, no aduladores; líderes con memoria, no gerentes de intereses ajenos.
🇦🇷 Cuando el pueblo despierte, la Patria renacerá
Rodrigo Genoni
Secretario General – Centro Empleados de Comercio de Santa Rosa
🇦🇷 Para esto se necesitan patriotas, no aduladores ni pensamientos anglosajones
Morgan Stanley no habla por amor al análisis económico: habla por intereses.
Es uno de los principales bancos de inversión de Estados Unidos, el mismo que presta dólares a la Argentina para después cobrarlos con intereses altísimos.
No opinan: facturan.
Cada vez que Morgan Stanley o JP Morgan “proyectan” el futuro del dólar argentino, están marcando el camino para sus propios negocios:
comprar bonos, especular con la tasa, aprovechar la desesperación de un país que se endeuda para sostener el humor de los mercados.
Y cuando decimos “mercados”, no hablamos de una entidad abstracta.
Los mercados son personas físicas, fondos, grupos económicos que hacen dinero con el sufrimiento de otros.
El Gobierno nacional parece más preocupado por conformar a esos mercados que por defender a su propio pueblo.
Pero el deber de un gobierno no es complacer a los especuladores:
es cuidar a los argentinos que trabajan, producen y generan la riqueza que después debe volcarse en ese mismo pueblo,
y no terminar siendo el rédito de esos capitales especuladores que solo buscan ganancias rápidas a costa del sacrificio nacional.
Mientras tanto, el gobierno mira a Wall Street y no al pueblo.
El país productivo —el que siembra, fabrica, vende y trabaja— se hunde entre tarifas, tasas y deudas.
La economía real no se salva con swaps, ni con préstamos, ni con pronósticos financieros: se salva con producción, con industria, con trabajo y con soberanía.
Por eso, cuando escuches a Morgan Stanley hablar de “estabilidad”, recordá que su estabilidad es nuestra dependencia.
Ellos ganan con cada crisis que vivimos.
Porque para esto se necesitan patriotas,
no aduladores ni pensamientos anglosajones.
Las 6 grandes mentiras de Milei:
💵 Dolarizar la economía — seguimos con el peso hecho polvo.
🏦 Cerrar el Banco Central — sigue emitiendo y endeudando.
📉 Bajar impuestos — subió todo.
🔥 Terminar con la inflación — la inflación sigue y mienten los indicadores.
🧾 Ajustar al Estado — ajustó al pueblo.
💬 Decir la verdad — mintió en cadena nacional.
El único “pedo de buzo” no fue la economía:
fue el dólar… y el nivel de locura presidencial.
#Milei #Mentiras #EconomíaReal #Argentina