Cuando elijas un compañero de vida, piensa más allá del romance. Piensa en las conversaciones del desayuno, los momentos tranquilos después de un largo día, la forma en que manejan el estrés, el dinero, los errores y el crecimiento. Mira más allá de la química, mira el carácter.
la pareja influye mucho en la vida de uno por eso hay que estar con alguien que te impulse a ser mejor, que te motive a estudiar, a mejorar tu estado físico y mental a crecer personalmente y laboralmente, que sea tu equipo no tu estrés.
Al final, te decepcionen o no, te quedas con lo que tú haces. Tus valores, coherencia y cuidados no se borran y van contigo, aunque nada garantice que sea recíproco. Saber que tú no te fallaste a ti, ya es una victoria