Dejen de meter a la Fiscalía General de la Nación en sus líos maritales corronchos, arreglen eso con los estamentos y códigos de tradición, es decir: a trompá.
Algunos estamos sanando y reconstruyéndonos, pero no sabemos siempre como hacerlo, nos cuesta apagar el instinto de supervivencia, bajar la guardia y el enojo, pero nuestro único deseo es poder vivir en suavidad y sutileza.