Periodista y Comunicador Social. Director del programa radial Horizontes. Productor del seriado de Televisión Personajes del Eje, autor de varios libros.
Recuerdo claramente que en el año 2003 asistimos a la Casa de Nariño para la posesión de Hitler Rousseau Chaverra Ovalle como jefe de control interno de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP). Debido al profundo aprecio y la consideración que el presidente Álvaro Uribe Vélez le tenía a Hitler Chaverra, consintió de manera excepcional en ser él mismo quien realizara el acto de posesión para un cargo de la ESAP distinto al de director general.
A dicha ceremonia asistió Rodrigo Lara, quien mantenía una estrecha y gran amistad con Hitler Chaverra. Lo que más me llamó la atención de aquel encuentro fue que, al término del breve acto protocolario, el presidente Uribe se dirigió a los asistentes para pedirnos explícitamente que le ayudáramos a conseguir un empleo a Rodrigo Lara. Posteriormente, comenté este hecho con Jorge Noguera, manifestándole lo curioso e incomprensible que resultaba que el propio mandatario de la República solicitara a terceros buscarle un puesto de trabajo a Lara, cuando en su condición de jefe de Estado disponía del control absoluto sobre toda la nómina pública.
Hoy en día, al observar el panorama político actual y ver a Rodrigo Lara caminando de la mano junto a sectores que encarnan los intereses de muchos de los que estuvieron vinculados con el trágico asesinato de su padre, logro comprender las razones por las cuales el presidente se abstenía de otorgarle un cargo público directo a este personaje. Resultaba inviable delegar una responsabilidad en el gobierno a alguien cuyos principios parecen amoldarse de forma oportuna a sus conveniencias e intereses personales. Esta misma conducta y declive de convicciones se evidencia claramente en el caso de los hijos de Luis Carlos Galán.
Tanto Rodrigo Lara como Juan Manuel Galán y Carlos Fernando Galán han incurrido en un agravio severo hacia la memoria histórica y los legados ideológicos que dejaron sus progenitores. Es incuestionable que figuras políticas de la talla y rectitud de Luis Carlos Galán Sarmiento y Rodrigo Lara Bonilla jamás habrían formado parte ni respaldado las siniestras y oscuras alianzas políticas en las que hoy en día participan activamente sus hijos.
@LevyRincon@HerbertMeLoz@ODBenavidesA Lo celebro de verdad, por haber derrotado a un sujeto tan miserable y despreciable que fue capaz de arrasar con un símbolo de las madres cuyos hijos fueron víctimas de los falsos positivos. En hora buena