Buen momento para recordar que Enzo Jeremías Fernández jamás tuvo que chupar una pija para ser alguien en la vida.
Todo con merito propio. Desde abajo.
Quiero vivir en un bucle eterno donde se repita este gol, el grito, ese festejo, el abrazo con mi viejo y el corazón latiendo a mil por hora. Mirá si te voy a reprochar una expulsión si me hiciste feliz hermano.
Le dimos vuelta una semifinal del mundo a Inglaterra en 7 minutos, sobre la hora, metiéndolos en un arco, con el parche de campeón en el pecho y con Messi jugando con el alma. No hay más que esto, boludo. Vivimos historia