Mi análisis que nadie pidió de Confessions II: es una metáfora perfecta de una noche de excesos. Arranca bien arriba y se va desinflando y termina en una reflexión sobre nuestra propia finitud.
20 años de diferencia entre Confessions On A Dancefloor y CONFESSIONS II.
En el mundo de lo inmediato y desechable, Madonna nos dió un álbum para la posteridad del pop una vez más.