Últimamente le pido mucho a Dios que me dé la sabiduría y la inteligencia emocional para entender que no todo tiene que salir como espero. Que me ayude a aceptar lo que no puedo controlar, soltar lo que no depende de mí y confíar en que no todo lo que cambia de rumbo está mal.
No estás atrasado. No estás perdiendo el tiempo. No estás fuera de camino. Estás exactamente donde debes estar para aprender, soltar, sanar y prepararte. Este momento, aunque no lo entiendas aún, es una parte clave del plan. El universo no se equivoca contigo.
No podemos forzar que las cosas sucedan en nuestra línea de tiempo ideal. A veces simplemente tenemos que aceptar la incertidumbre, tener paciencia y confiar en que, si seguimos avanzando, eventualmente encontraremos lo que es correcto para nosotros.
Pronto te encontrarás viviendo tu manifestación y se sentirá como un sueño cómo sucedió todo lo que escribiste, hablaste, visualizaste, pretendiste y rezaste.
Ámate a ti mismo durante los días desafiantes y las noches oscuras. Nunca son destinos finales. Son el tiempo emocional y enérgico que pasa. Mejores días y clima pronto están en camino. Respira y exhala alivio.
"Todos tenemos demonios en los rincones oscuros del alma, pero si los sacamos a la luz, los demonios se achican, se debilitan, se callan y al fin nos dejan en paz".
Isabel Allende
Mario Delgado es el operador que financió ocho gubernaturas con dinero del huachicol, articuló mayorías legislativas y sostuvo la estructura territorial de Morena. @maloguzmanvero
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Haz que tu alma esté bien.
Pon tu mente en orden.
Haz que tu corazón esté bien.
Haz que tu espíritu esté bien.
Consigue tu energía correctamente.
El tiempo divino está en pleno efecto.
Has esperado que las circunstancias se alineen para sentir calma. Que desaparezcan los conflictos. Que los demás cambien. Que el mundo sea menos incierto. Pero el exterior rara vez se organiza a tu medida.
La verdadera paz no es ausencia de caos… es presencia de centro.
Cuando tus pensamientos, emociones y acciones comienzan a estar alineados con tu verdad, algo profundo se aquieta. No porque la vida sea perfecta, sino porque tú ya no estás dividido por dentro.
La incoherencia desgasta más que cualquier problema externo. Decir una cosa y sentir otra. Amar algo y hacer lo contrario. Querer paz y vivir complaciendo.
Cuando eliges coherencia, aunque incomode, la psique se ordena. Y en ese orden interior surge una serenidad que no depende de lo que ocurra afuera.
Esa es la paz madura: no la que evita la tormenta… sino la que aprende a habitarla sin perderse.
No todo merece tu reacción. No todo necesita explicación. Aprender a soltar el control es una forma de amor propio. Porque cuando ya no respondes desde la herida, sino desde la calma, todo cambia. Y lo que no vibra contigo… simplemente se cae solo.