No debemos temer las crisis de la vida y de la fe: las crisis reavivan nuestra necesidad de Dios y nos permiten así regresar al Señor, volver a experimentar su amor.
La Semana Santa que está a punto de empezar debería fortalecer nuestra relación de vida con el Resucitado, renovar nuestra comunión con la Iglesia de Cristo y profundizar nuestras relaciones con los hermanos y hermanas en Jesucristo.
El Señor ha puesto cerca de nosotros personas que sufren, que se sienten solas o que han perdido fuerza y ánimo. Debemos saber reconocerlas y, con la ayuda de San José, llegar a ser sus amigos y su apoyo en el camino de la vida. #AudienciaGeneral