@Dokuro_05@Pontifex_es por definición de ser humano tengo. eleva el nivel de la discusión porfa, si vas a querer imponer tu punto que sea con argumentos y no intentando denostar al otro.
Anthropic has quite a large open-source repository for Claude Skills with 81.2K+ Github stars 🌟
These "skills" are predefined folders filled with specific instructions that the AI loads only when needed, on the fly to handle specialized tasks like creating documents or testing web apps.
Instead of typing out long prompts every time you want to format a document, the system learns your workflow once and executes it automatically.
There is also a specialized skill designed specifically to help you build brand new skills from scratch.
The architecture is highly efficient because each skill only consumes about 100 tokens just to read the basic metadata.
This setup means the full instructions are only loaded into the active memory when the specific task actually requires them.
Your main context window stays entirely clear of unnecessary instructions until the exact moment they are needed.
Developers install these tools using a single terminal command so they work seamlessly across the web interface and the API.
You build a specialized capability once and it becomes available across your entire software stack immediately.
This shift toward dynamic memory loading provides exactly what the industry needs to move past basic chatbots into reliable software systems.
It directly addresses the scaling bottlenecks of context window limits while standardizing how enterprises deploy AI across different departments.
if your friends aren’t talking about:
- claude code
- creatine
- openclaw
- looksmaxxing
- ai agents
- taste
- prediction markets
- mac mini
time to find new friends
@MiguelMezaC@Claudiashein Está bien fácil teorizar sobre cómo se hubiera hecho mejor desde la sala de tu casa. Gran trabajo de todos los que ejecutaron el plan arriesgando su vida.
A LOS “CRÍTICOS SUPREMOS DEL BUEN GUSTO” QUE DESCUBRIERON LA VERDADERA MÚSICA ESTA MISMA MAÑANA.
¡Oh, qué privilegio cósmico! De pronto, una legión de Beethoven reencarnados, de Wagner en chanclas y de Adorno con cuenta de X verificada ha emergido del éter para declarar con voz de trueno olímpico: “¡ESO NO ES BUENA MÚSICA! ¡ES UN ATENTADO AL ARTE!”. Y lo dicen con la solemnidad de quien acaba de defender su tesis doctoral en la Universidad de los Comentarios de YouTube a las 3 de la mañana. ¡Bravo! ¡Aplausos de pie! ¡El canon occidental tiembla de emoción!
Yo, humilde servidora del bel canto, que paso mis días diseccionando el appoggio como si fuera un verso de Rilke, estudiando el passaggio con la devoción de quien reza, formada en la Fondazione Europea di Musica di Fiesole y doctora en Educación Humanista y Hermenéutica Musical, les confieso con la mano en el corazón: no consumo trap ni reggaetón. Jamás. Mi alma se alimenta de Mozart, Bellini, Donizetti, Verdi y de la poesía existencialista que me recuerda que el ser es un absurdo hermoso. Punto final.
Pero ¡ay!, qué casualidad divina: justo cuando Bad Bunny se para en el altar profano del imperio (el Super Bowl), con voz más clara que nunca, dicción afilada como navaja y un mensaje que no pide permiso LIBERTAD Y DIGNIDAD PARA NUESTROS PUEBLOS, NUNCA OLVIDAR QUIÉNES FUIMOS, SOMOS Y SEREMOS, hace ondear banderas de todo un continente, nombra países como quien nombra hermanos, spikea un balón que grita “Together we are America” y remata con la frase que les quema el alma: “LO ÚNICO MÁS PODEROSO QUE EL ODIO ES EL AMOR”… ¡justo entonces! ustedes descubren que son los últimos bastiones de la estética pura.
Qué oportunos. Qué poéticos en su indignación.
Schopenhauer, desde su tumba prusiana, se estaría riendo a carcajadas: “La música no necesita diez años de conservatorio para expresar la Voluntad ciega del universo”. Sartre, fumando Gauloises en el más allá, aplaudiría de pie: “¡Ese es el arte comprometido que transforma la realidad sin pedir permiso al burgués!”. Y Bad Bunny, sin haber leído a ninguno de los dos, hizo exactamente lo que ellos teorizaron: canalizó la Voluntad colectiva de millones de latinoamericanos y convirtió el espectáculo más yanqui en un acto de resistencia continental, antiimperialista y descaradamente amoroso.
Su furia no es por la “mala técnica vocal”. Su furia es porque un morro de Puerto Rico, con gorra pa’ atrás y flow de barrio, logró en trece minutos lo que sus hilos eternos de 47 tuits, sus memes de 2019 y su victimismo premium nunca lograrán: tocar millones de corazones, redefinir “América” como algo nuestro y dejar claro que el amor aplasta al odio.
Sigan, por favor. Sigan definiendo “buena música” desde su trono de superioridad estética imaginaria. Sigan escribiendo ensayos de 280 caracteres sobre decadencia cultural mientras toman café de Starbucks. Mientras tanto, un chavo de la periferia ya les cambió el mapa emocional del continente a millones de personas. Sin pedirles opinión. Sin necesitar su aprobación. Sin siquiera saber que existían.
El amor sigue siendo más fuerte que el odio.
La dignidad no se negocia con retuits.
Y la relevancia… ay, la relevancia la tiene quien llena estadios y despierta pueblos, no quien grita desde la irrelevancia envuelta en postureo de doctor en nada.
Sigan indignados. Estamos mirando y sonriendo.
#BadBunny #SuperBowl #PuertoRico
1987: AI can't win at chess—planning is uniquely human
1997: AI can't win at Go—intuition is uniquely human
2016: AI can't win at poker—bluffing is uniquely human
2023: AI can't get IMO gold—reasoning is uniquely human
2026: AI can't make wise decisions—judgment is uniquely human