"No me mires con esa cara de “a ver si duele”. Va a doler y te va a gustar. A cuatro. Culo arriba. Te cojeré lento primero, para que sientas como tu interior se abre ante mi. Si haces un ruido, empezaré otra vez. Quiero la obediencia, quiero que cuando tengas la piel roja y estés temblando, entrar de golpe, duro, fuerte, con rapidez , que grites mi nombre y arquees la espalda hacia mi. Quédate así. Recibe. El castigo te dejó exactamente donde te quería: rendida y mojada."