Vengo de hacer un recado al centro. CRIMINAL. A la gente a la que le gusta el verano es o porque es rica y puede alejarse de los cuarenta grados o porque tiene 17 años y aún no ha echado talento.
La gente tiene mitificada una estación del año en la que, durante 8 horas al día al aire libre en el 80% del estado español no puedes hacer nada, simplemente porque de pequeños tenían tres meses de vacaciones.
No para agilizar gestiones de la SS, reducir los trámites frente a la Administración, reducir las listas de espera o limpiar las calles.
Para acelerar las regularizaciones.
A cualquier precio y de cualquier manera.
🎨 Roban al descuido un cuadro de Sorolla en el centro de #Sevilla
🖼️ La familia propietaria del lienzo lo dejó en la acera mientras cargaban el coche en la puerta de un garaje
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#DiariodeSevilla#Sevillahoy
Amora, club propiedad de un consejero del Betis.
Mismo club en el que estuvo el hijo de Josemi Catalán como CEO. Y ahora el tal Pedro acaba aquí.
Con todo el respeto y prudencia, lo mismo es un fuera de serie, pero a mi estas cosas, a priori, no me gustan un pelo.
Lo de poner al Cristo y a la Virgen ahí como si fueran dos mesitas de noche sin velas ni na está mu bonito, pero peor son los Sagrarios que parecen un romi de cuarto de baño de los noventa, ijos. Indigno total.
Las Sagradas Imágenes de Ntro. Padre Jesús Atado a la Columna, el Stmo. Cristo de la Púrpura y María Stma. de la Victoria ya se encuentran en la cripta de la Parroquia de Ntra. Sra. de Los Remedios para recibir culto durante los meses de julio y agosto, siguiendo el nuevo horario y lugar de celebración de las misas en verano.
Recordamos que los sábados se seguirá celebrando el ejercicio de la Sabatina, seguido de la Eucaristía a las 20:00 h. Asimismo, la misa de Hermandad continuará celebrándose los domingos a las 11:00 h.
Resulta que la culpa de no cumplir con los presupuestos después de una ampliación de capital y de entrar en Champions es de Pellegrini por no haber puesto a Ortiz en más partidos en la posición donde juegan Ruibal y Bellerín 🫠
Ya hablando sin demagogia: el club debe elegir un modelo -un tipo de proyecto- que sea viable económicamente y establecer objetivos deportivos acordes a ello.
Caso práctico: Si todo pasa por jugadores jóvenes que se revaloricen y generen plusvalías, no puedes darle al entrenador una plantilla de 25 fichas profesionales de una edad media de 29,3 años y luego enfadarte porque use esos jugadores y no a la cantera, sobre todo, cuando se carga de razón metiéndote en Champions por segunda vez en tu historia con esos jugadores (o llegar a una final europea o a cuartos de Europa League por primera vez en tu historia).
La ambición está genial, y el crecimiento es lo que todos queremos, pero quizás hay que coger impulso antes de saltar sin saber la distancia que tenemos ante nosotros.
Quizás no había que arriesgar fichando a Antony, ni idea, pero pienso que era mayor el riesgo de pagar una millonada en un Deossa que no es tan joven y era una incógnita o en un delantero joven como Petit que debe cederse a segunda cuando en la primera plantilla tienes a Chimy o Bakambú como recambio del Cucho.
Que igual para que juegue más Ortiz no debería tener en su misma posición a dos de los jugadores que más garra y compromiso con el míster demuestran cuando juegan. Capitanes del equipo que va a Champions.
Y no, Bakambú, Chimy o Ricardo no siguen en la plantilla porque Pellegrini los pida expresamente (el propio Fajardo reconoce que no habla de nombres con él), no pide "jugadores veteranos", los pide buenos, por eso con Abde ha tenido la paciencia que no tiene ahora con otros, por eso pone a Natan, por eso puso a Cardoso, porque siendo jóvenes son buenos, o él cree que lo son (y se podrá equivocar, pero lleva acertando seis años más que nadie, porque salvo a los que sí que ponía, ningún canterano o joven que haya salido del club con los que no contaba ha triunfado en un equipo o liga de la exigencia del Betis, que ahora, gracias a él, es la de entrar en Champions y llegar a finales).
Igual, para abordar el gasto de hacer un estadio nuevo que no conlleva más aforo, antes había que entrar en Champions más a menudo y no depender de una plantilla que con tantas lesiones ha tenido que sobrevivir en varias fases de la temporada con jugadores quemados.
Y, por último, porque me quedo sin espacio, aunque hay más que comentar, quizás no todos los jugadores de la cantera son cracks desperdiciados. Sé que los que siguen el día a día les ven cualidades, que seguro que las tienen en su categoría y edad, pero no todos pueden dar un salto tan grande como el de varias categorías (y, ahora, hasta la máxima competición europea) y que si no rinden sea por culpa del entrenador que no les pone a ellos (pero a otros, sí). Hay varios ejemplos de que hay muchas formas de llegar a la élite (Ruibal, creciendo fuera varios años; Fabián, con un único año fuera; Jesús, de rendimiento inmediato nada más jugar con el primer equipo). Todo cabe. Paciencia con todos.
Y viva el Betis, claro.
Resulta que la culpa de no cumplir con los presupuestos después de una ampliación de capital y de entrar en Champions es de Pellegrini por no haber puesto a Ortiz en más partidos en la posición donde juegan Ruibal y Bellerín 🫠
Ya hablando sin demagogia: el club debe elegir un modelo -un tipo de proyecto- que sea viable económicamente y establecer objetivos deportivos acordes a ello.
Caso práctico: Si todo pasa por jugadores jóvenes que se revaloricen y generen plusvalías, no puedes darle al entrenador una plantilla de 25 fichas profesionales de una edad media de 29,3 años y luego enfadarte porque use esos jugadores y no a la cantera, sobre todo, cuando se carga de razón metiéndote en Champions por segunda vez en tu historia con esos jugadores (o llegar a una final europea o a cuartos de Europa League por primera vez en tu historia).
La ambición está genial, y el crecimiento es lo que todos queremos, pero quizás hay que coger impulso antes de saltar sin saber la distancia que tenemos ante nosotros.
Quizás no había que arriesgar fichando a Antony, ni idea, pero pienso que era mayor el riesgo de pagar una millonada en un Deossa que no es tan joven y era una incógnita o en un delantero joven como Petit que debe cederse a segunda cuando en la primera plantilla tienes a Chimy o Bakambú como recambio del Cucho.
Que igual para que juegue más Ortiz no debería tener en su misma posición a dos de los jugadores que más garra y compromiso con el míster demuestran cuando juegan. Capitanes del equipo que va a Champions.
Y no, Bakambú, Chimy o Ricardo no siguen en la plantilla porque Pellegrini los pida expresamente (el propio Fajardo reconoce que no habla de nombres con él), no pide "jugadores veteranos", los pide buenos, por eso con Abde ha tenido la paciencia que no tiene ahora con otros, por eso pone a Natan, por eso puso a Cardoso, porque siendo jóvenes son buenos, o él cree que lo son (y se podrá equivocar, pero lleva acertando seis años más que nadie, porque salvo a los que sí que ponía, ningún canterano o joven que haya salido del club con los que no contaba ha triunfado en un equipo o liga de la exigencia del Betis, que ahora, gracias a él, es la de entrar en Champions y llegar a finales).
Igual, para abordar el gasto de hacer un estadio nuevo que no conlleva más aforo, antes había que entrar en Champions más a menudo y no depender de una plantilla que con tantas lesiones ha tenido que sobrevivir en varias fases de la temporada con jugadores quemados.
Y, por último, porque me quedo sin espacio, aunque hay más que comentar, quizás no todos los jugadores de la cantera son cracks desperdiciados. Sé que los que siguen el día a día les ven cualidades, que seguro que las tienen en su categoría y edad, pero no todos pueden dar un salto tan grande como el de varias categorías (y, ahora, hasta la máxima competición europea) y que si no rinden sea por culpa del entrenador que no les pone a ellos (pero a otros, sí). Hay varios ejemplos de que hay muchas formas de llegar a la élite (Ruibal, creciendo fuera varios años; Fabián, con un único año fuera; Jesús, de rendimiento inmediato nada más jugar con el primer equipo). Todo cabe. Paciencia con todos.
Y viva el Betis, claro.
Muchos millenials empezamos a ir a misa en nuestra infancia enseñándonos a comulgar con la mano, a cantar canciones de Cesáreo Garabain al son de guitarras durante la comunión, que la misa era una fiesta muy alegre o que la confesión antes de la comunión no era estrictamente necesaria si te arrepentías de tus pecados y ya luego te confesarías. Asistíamos a misas donde permanecíamos sentados todo el rato, con un cancionero en la mano y donde nos pasábamos la comunión de mano en mano. Yo mismo he llegado a dar la comunión, ya no con el beneplácito, sino con la insistencia del sacerdote de turno.
Muchos hemos hecho un camino de vuelta a un lugar del que no partimos y del que nos dijeron que era propio de tiempos pretéritos ¿Por qué? Algunos viejunos nos insisten en que es algo propio de un espíritu reaccionario conservador, pretendiendo convencernos de que “esa vuelta a las formas de antes” subyace de cuestiones ideológicas.
En mi opinión, es la negación irracional del que no quiere aceptar que desde hace décadas, la fe en la presencia real de Cristo en la eucaristía a decaído de forma acelerada y que este hecho tiene relación con los abusos litúrgicos que han llegado tras la reforma de 1970.
🏘️📸 Una de cada dos viviendas en alquiler en el centro de Sevilla se destina ya al turismo: es el casco histórico más presionado de España
✍️Por @ClaraCamposRo https://t.co/d9hWJyhuei
💥 HM @Hdad_Amor: "Hay que preservar lo material pero también lo inmaterial, que es lo devocional"
🗣️ "El paso del tiempo forma parte de la imagen, eso no lo vamos a borrar"
👉🏼 "Vamos a encontrar a un Cristo del Amor reconocible"
🟣 LA PASIÓN: https://t.co/FY0zfYCg9E
Por lo que parece, la histórica casa de los Ibarra en la calle Miguel de Mañara también se va a convertir en apartamentos turísticos. La pela es la pela.
Sevilla diluye su alma con el turismo de playa. En Sevilla hay mar, pero no hay playa.
El primero que llegó a este lugar venía buscando plata.
Vino del otro extremo del mar, varó la barca en el barro del estuario. Los de la orilla tenían el metal. Él traía marfil, vino, una escritura, dioses con otros nombres.
Antes de que Sevilla fuese Sevilla, antes de que tuviese nombre, esto ya era el sitio donde se cruzaban los que venían de fuera con los que esperaban en la orilla.
Un puerto es, por definición, un lugar de ida y vuelta. Nadie se queda en un puerto por casualidad. Se llega, o se pasa.
Conviene recordarlo cuando se discute si el turismo tiene derecho a pisar esta ciudad, porque la pregunta, tal como suele plantearse, está mal hecha.
Sevilla no se entiende mirándola por dentro. Se entiende contando quién llegó: protocananeos, fenicios, cartagineses, bereberes, romanos, mauri, vándalos, almorávides, almohades, castellanos, genoveses, catalanes... La ciudad volvió a hacerse, otra vez, con los de fuera.
Y después llegó el mundo entero. En 1503, la Casa de la Contratación convirtió Sevilla en la puerta de América, y por esa puerta entró una Babel.
Estos que vinieron de fuera construyeron lo que hoy sale en todas las fotos: la Giralda, la Torre del Oro, el Alcázar, la Catedral...
Cada gran capa de esta ciudad la puso alguien que venía de otro lado con la ayuda de los que ya estaban. No es una anécdota que se repite. No es una excepción de su historia. Es su método.
Y hay un sitio donde esto se toca con la mano. La iglesia del Salvador fue mezquita, levantada sobre algo visigodo, levantado sobre algo imperial, y debajo no sabemos porque no se ha excavado nunca. El que llega no borra al que estaba. Le pone encima su piedra, su nombre, su culto, y deja debajo al otro, intacto, sosteniéndolo. Sevilla no sustituye. Acumula. Es un pergamino raspado y vuelto a escribir tantas veces que, si lo miras al trasluz, lees todas las manos a la vez.
Si la ciudad es esto, ¿por qué nos quejamos del turismo?
La cosa nunca fue de dónde vienes. Fue qué haces con el sitio cuando llegas.
Los que hicieron Sevilla no la visitaron. Entraron en ella. Comerciaron, construyeron, se casaron, tuvieron hijos que ya nacieron aquí, se murieron aquí y aquí los enterraron. Sumaron una capa. Fueron, todos, participantes. El que vino por la plata, el itálico, el bereber, el genovés: cada uno añadió una mano al pergamino. El que llega y se queda a hacer ciudad es un sevillano más, vengas de Tiro, de Génova o de Lérida.
El otro hace lo contrario. No entra en la ciudad: consume su imagen. Pasa por encima. No raspa el pergamino para escribir su línea; le hace una foto, deja su bolsa de basura en la calle y se va. Saca espectáculo y deja ruido. Y entonces la distinción buena no es la que parece. No es sevillano contra forastero. Es otra. Es entre el que llega y el que solo pasa. Entre el que participa y el que extrae.
Y al que solo pasa le da igual que todo sea mentira. Más aún: la prefiere. Quiere el flamenco de tablao con tarifa cerrada, la tapa de microondas con nombre antiguo, el menú traducido a cinco idiomas y a ninguno. Quiere la postal. Y la ciudad, para servir esa demanda, empieza a representarse a sí misma. Se imita. Se disfraza de lo que el folleto dice que es. Se degrada y se devalúa hasta convertirse en una caricatura de sí misma
Una ciudad se destruye con tiempo. Se le quita el espesor, los siglos amontonados que un lector paciente lee en un muro, y se la deja en una superficie lisa, legible de un vistazo, fácil de vender, superficial, falsa. Una ciudad que puede ser cualquier otra no es Sevilla.
Y sobre esa falsedad que se ha permitido construir por dinero para algunos y por calderilla para la ciudad, critican a los andaluces o a los sevillanos.
Sevilla es una de las ciudades más antiguas de Occidente. Tiene doce metros apilados de Historia construida por gente llegada de todos los rincones.
Eso es lo que pierde quien ama esta ciudad cuando la ciudad se rinde. No pierde turistas. Pierde fondo y esencia.
La gente a la que da igual Sevilla o Benidorm, debería ir a Benidorm, un sitio honesto. No finge. Pone el cartel de sol, copa, ruido barato, y lo cumple sin engañar a nadie. Quien va a Benidorm sabe a qué va, y se le da. No hay falsificación posible porque no hay nada que falsificar: el sitio es exactamente lo que dice ser. El problema no es el que va a Benidorm. Esa persona está en su lugar.
El problema es Sevilla imitando a Benidorm mientras jura que no. Sirviendo una sed que Benidorm ya sacia, pero sin la honradez de Benidorm. El enemigo nunca fue el de la despedida de soltero. El enemigo es la ciudad que actúa como Benidorm fingiéndose eterna. La que raspa su propio pergamino para imprimir encima un folleto.
El primero que llegó venía buscando plata, y se quedó. No se llevó la ciudad. La hizo.
La puerta sigue abierta. Es lo único que esta ciudad ha sido siempre, desde antes de tener nombre: una puerta. Por ahí han entrado tres mil años de gente, y cada uno escribió su línea sin borrar la de abajo, haciendo una obra de arte colectiva.
Una cosa es cruzar esa puerta.
Otra es hacerle una foto, mear en una esquina y marcharse.