La felicidad está infravalorada. Nos la venden como euforia constante, y casi siempre es tranquilidad. No tener fuegos que apagar. Un domingo por la tarde sin prisas, sin pendientes, sin nada urgente que arreglar.
Lo más cansado de ser adulto para mí es que siempre hay cosas que resolver.
Que estés tranquilo significa que probablemente estás ignorando un millón de cosas en tu lista de pendientes.
Y recuerden, si ya no sienten las navidades magicas, divertidas y llenas de amor como cuando eran niños significa que ya no son niños y ahora son adultos que se tienen que encargar de hacerlas magicas, divertidas y con amor, saluditos
sinceramente, odio que hayamos normalizado la idea de que todas las opiniones son válidas. Creo que deberíamos volver a decirle a la gente que está mal informada y es ignorante.