Me encanta cuando los hombres son hombres. Gracias por abrirme la puerta, gracias por cogerme de la mano, gracias por recordarme lo hermosa que soy, gracias por hacer planes, gracias por las sorpresas, gracias por hablar las cosas, gracias por no quejarte de nada.
No se obliga a nadie a que te escuche, a que te dedique su tiempo, a que se quede, no se obliga a nadie a que te quiera con la misma intensidad que quieres tú, porque las acciones valen más cuando las hacen por iniciativa propia y no por obligación.