Finalmente no me respondió el último mensaje, y no volví a mandarle algo, simplemente desaparecimos del mundo del otro. Siempre quise encontrar respuestas pero, ahora me doy cuenta que no hace falta preguntar, porque cuando miro hacia atrás, cada detalle, es la respuesta.
Sean felices, pero no se caguen en el otro ni prometan cosas que después no van a cumplir.
Si haces las cosas bien tu felicidad JAMÁS le va a hacer mal a nadie.