A veces todo va bien, a veces no. A veces mi corazón necesita tiempo para aceptar lo que mi mente sabe, y a veces mi mente necesita tiempo para aceptar lo que mi corazón siente. A veces sonrío y a veces lloro. A veces necesito mucho y a veces no necesito nada, y está bien.
Y de repente, en dos meses se acaba el año que me enseñó que nada es para siempre; que el amor que das no siempre vuelve con la misma intensidad; que quien quiere se queda, y quien no, se nota; que a veces perder también es ganar, y que aunque duela, soltar también es crecer.
No te odio. Solo odio lo reemplazable que fui para vos, odio que no hayas sido capaz de hablar las cosas, odio que no pensaste cómo me podría llegar a sentir y odio no tener el suficiente corazón para odiarte.
cada quien vive su duelo a su manera. Algunos se encierran en un cuarto para llorar, otros salen los fines de semana para reír, y algunos actúan como si nada, pero les duele como si todo. El duelo no se cuestiona, se vive, se acompaña, se respeta.
se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada más que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche el precio es mil noches de llanto
Todavía estoy sanando. No solo del amor, también de los errores que cometí, de las veces que me fallé, de lo que no salió como esperaba. Estoy sanando de mí, por mí y para mí.