No solamente juega bien al fútbol, también defiende al club afuera de la cancha.
Di María no quiere su cariño. Él volvió para ganarse el amor de SU gente, la de Central.
Que hablen lo que quieran, nosotros seguimos y eso les duele mucho. Vamos.
La responsabilidad afectiva no es solo evitar herir, es entender que todo lo que haces, lo que dices, lo que callas, cómo actúas, deja huella en la mente y el corazón del otro.
No se trata de prometer, sino de ser consciente de lo que generas.
Saben porque lloran? Porque el título no es para los 5 grandes.
Central se lo ganó en la cancha estando primero de enero a noviembre. Que no les vendan otra cosa.