No publiquen su depresión y miseria en Facebook donde todos los conocen y se alegran de ello, mejor en twitter, donde todos nos identificamos y hasta parece competencia de ver quién vale más verga.
Yo podré estar llorando toda la noche, con mil crisis de ansiedad y al borde de un colapso, pero al otro día siempre estaré con una sonrisa en el rostro tratando de salir adelante como si nada hubiese pasado.