El domingo me encantaría ver la final en un bar con mis amigos, volvernos locos perdidos cada vez que marquemos y tirarnos a la piscina o a la playa cuando ganemos, pero no
Lo veré con mi señor padre en su casa y ya habrá noche para salir a celebrarlo con los demás, porque dime tu: cuántas personas en toda la historia han podido ver ganar a su país dos Mundiales junto a su padre? Pocas, pocas… Y yo seré una de ellas