#ATENCIÓN ESCÁNDALO, EXPRIMERA LINEA DESTAPA LA TRAICIÓN DE PETRO:
"NOS USARON Y POR ESO NOS UNIMOS A URIBE Y APOYAMOS A ABELARDO"
Escándalo y sacudida política en Colombia tras las explosivas declaraciones de Elizabeth Serna, conocida como Nikita, emblemática líder social del oriente de Cali e integrante de la Primera Línea en Puerto Resistencia durante el estallido social.
En una reveladora entrevista para Semana Pacífico, Nikita confiesa su profunda decepción con el gobierno de Gustavo Petro, acusando al Pacto Histórico de incumplir sus promesas, ignorar a los jóvenes vulnerables de Cali y beneficiar solo a figuras polémicas como Juliana Guerrero.
Además, revela cómo terminó uniendo fuerzas con el expresidente Álvaro Uribe Vélez para llevar desarrollo al Distrito de Aguablanca y explica por qué decidió respaldar la campaña del presidente electo Abelardo de la Espriella...
No se pierdan un sólo detalle y compartan a todos los rincones de Colombia, no olvide seguirme ‼️
Urge una directriz de presidencia para eliminar el lenguaje inclusivo de los comunicados oficiales de las entidades nacionales.
No más ese cuentico que nos trataron de meter a las malas.
Los certificados de tradición de los inmuebles de Abelardo de la Espriella dibujan una red de vendedores, compradores y acreedores con expedientes incómodos. Esta es la historia que cuentan las escrituras del hombre que asumió la Presidencia de Colombia.
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El gobernador Andrés Julián Rendón anunció su llegada a la ciudad de Cali para la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella. En un mensaje dirigido a los antioqueños, el mandatario expresó que la fuerza pública y la población del departamento «vuelven a tener respaldo» y esperanza con el nuevo Gobierno.
"Las campañas no se ganan con propuestas": el manual del engaño que llevó a De la Espriella a la Presidencia
No fue un desliz. No fue una confesión accidental captada por un micrófono abierto. Fue una declaración pública, franca y descarada, hecha por el propio Carlos Suárez, estratega de campaña de Abelardo de la Espriella, en una entrevista para Noticias Caracol. Cuando le preguntaron cómo lograron que un abogado penalista sin experiencia en cargos públicos, sin plan de gobierno claro y sin una sola propuesta económica seria alcanzara cerca de 13 millones de votos, Suárez respondió con la crudeza de quien sabe que ya ganó y ya no necesita disimular:
"Las campañas no se ganan con las propuestas (...) para ganar elecciones unipersonales se tiene que mover emoción, sentimientos".
Ahí está, en una sola frase, toda la verdad que el electorado colombiano no quiso ver durante meses: no le vendieron un proyecto de país. Le vendieron un show.
Abelardo de la Espriella no llegó a la presidencia como estadista. Llegó como presentador de televisión que encontró el escenario más grande del país. Y lo sabía. Sus propios asesores lo bautizaron como una marca, no como una candidatura. Crearon la "De La Espriella Style", lanzaron una app digital, y convirtieron cada mitin en un concierto de pop: pantallas gigantes, videos con inteligencia artificial, explosiones de pólvora, drones iluminando el cielo, y el candidato saludando al grito de "¡Firme por la patria!" con la camiseta de la selección Colombia puesta.
Esto no es política. Es teatro de masas. Es el mismo método que usan los telepredicadores para llenar estadios y vaciar bolsillos: mover emociones, no razones. Y funcionó. Mientras la izquierda discutía reformas tributarias, salud pública y transición energética, De la Espriella prometía "destripar" a sus opositores, extraditar a Petro, encarcelar a Cepeda y construir megacárceles como las de Bukele. No explicaba cómo. No importaba cómo. Lo que importaba era la emoción: la rabia, la venganza, la ilusión de que alguien finalmente iba a "peinar" a los de siempre.
La retórica vacía del "corroncho" millonario
De la Espriella supo leer perfectamente el resentimiento de una élite bogotana que lo miraba por encima del hombro. Se autodefinió como el "corroncho" que iba a poner en su lugar a los "cachacos" de la capital, usando el mismo lenguaje despectivo que antes le habían tirado a él. Vendió su riqueza ostentosa —sus carros costosos, sus vinos exclusivos, sus trajes Louis Vuitton— no como vulgaridad, sino como prueba de éxito, exactamente como hizo Donald Trump.
Y la gente compró el personaje. Compró al litigante millonario que prometía aplicar "todo el peso de la ley" contra quienes odiaban. Compró al boxeador que en cada discurso tocaba su bíceps derecho como si fuera a lanzar un golpe. Compraron la fantasía de que un hombre que nunca había administrado ni una alcaldía podía "arreglar este platanal en ocho meses".
Pero nadie le pidió el plan. Nadie le exigió los números. Porque, como dijo Suárez, las campañas no se ganan con propuestas.
El precio de votar con el estómago
El problema no es que De la Espriella haya usado el método. El problema es que funcionó. Que cerca de 13 millones de colombianos prefirieron un espectáculo a un debate, un insulto a una política pública, una promesa de venganza a una hoja de ruta de desarrollo. El problema es que cuando un candidato admite abiertamente que no necesita propuestas para ganar, y aun así gana, le está enseñando a toda una generación de políticos que el engaño emocional es más rentable que el trabajo técnico.
Carlos Suárez, con su honestidad brutal, reveló el secreto de la cocina: la democracia no se ganó con ideas. Se ganó con manipulación afectiva. Con la misma lógica con la que un televendedor te vende un producto que no necesitas apelando a tu miedo, con la que un pastor estafador te pide diezmos prometiendo milagros, con la que un influencer te vende una vida perfecta que no existe.
De la Espriella fue, durante toda la campaña, un producto de marketing político. Su estratega lo diseñó como marca, no como líder. Le copió el tigre a Milei, el espectáculo a Trump, la mano dura a Bukele, y el patriotismo de cartón a Bolsonaro. Todo importado, nada propio. Todo emoción, nada sustancia.
Paloma Valencia ha hecho diez veces más por este país que cualquiera de los influencers o congresistas de Salvación Nacional y del Centro Democráticos que hoy desfilan detrás de Abelardo.
Menos TikTok y más resultados. Las trayectorias se deben respetar.
No descontextualicen al presidente Uribe.
Nadie tiene más autoridad para hablar de persecución política en Colombia que Álvaro Uribe Vélez @AlvaroUribeVel Él sí sabe lo que es vivirla. Durante años han intentado utilizar la justicia para condenarlo; incluso fue privado de la libertad sin mérito. Sin embargo, la verdad siempre lo ha acompañado y las decisiones judiciales así lo han demostrado.
Si alguien sabe lo que significa la persecución, es él y su familia, que la han vivido en carne propia.
Uribe fue claro al referirse al nuevo Contralor: Que cumpla con su deber de combatir la corrupción, que haya cero impunidad, pero también cero persecución política. Y eso aplica para cualquier gobierno.
OJO: 🚨 Jamás Uribe dijo que no se investigue o que no se sancione. No tergiversen sus palabras.
El que tenga delito que se penalice!!
La ignorancia como arma
Acabo de comprar un libro cuyo título lo dice todo: Weaponization of Ignorance, del físico estadounidense Stephen M. Fry, que traduce algo así como la instrumentalización de la ignorancia, o quizás más preciso sería la ignorancia convertida en arma. Lo busqué porque intenta responder una inquietud que me persigue desde hace rato: ¿Por qué gente inteligente, leída, viajada, está cayendo rendida ante narrativas falsas, teorías de conspiración y mentiras del tamaño de una casa?
La respuesta del libro lo deja a uno atónito de entrada. La inteligencia no es un anticuerpo. La ignorancia política de hoy no es falta de información, sino un producto industrial, un producto que se selecciona, se cura y se refuerza, con ayuda de medios tradicionales, influenciadores y periodistas digitales que han construido ecosistemas narrativos capaces de hacer sucumbir el sentido común y hasta la fuerza de la ciencia. El votante no cree la mentira porque le falten datos. La cree porque le confirma su identidad, y contra la identidad los datos rebotan.
El gobierno de Trump marca la directriz y, sorprendentemente, va ganando la batalla. Su manto cubre ya casi toda América Latina. En Colombia, me temo, vamos hacia el desmantelamiento de la infraestructura del conocimiento público que está triunfando en Estados Unidos.
Aquí pensar distinto de la narrativa oficial de turno, sea de derecha o de izquierda, se volvió ir contranatura. Hay una guerra frontal contra el concepto mismo de verdad, y quienes se atreven a cuestionar se están quedando solos. Lo digo con conocimiento de causa. Amigos que hace unos años me aplaudían por mis posiciones contra Petro hoy me llaman enemigo de Colombia. Mismo columnista, mismas convicciones, distinta manada.
Avanzando en el libro, encuentro que esta desconfianza no nació por generación espontánea. Los dueños del conocimiento también fallaron — expertos que se equivocaron con arrogancia, instituciones que confundieron su autoridad con infalibilidad, una prensa que a veces militó cuando debía verificar. La ignorancia se volvió arma, dice Fry, porque alguien dejó el arsenal abierto. Reconocerlo no es darles la razón a los mercaderes de mentiras, sino entender por qué su mercancía encuentra tantos compradores. ¿Y entonces qué hacemos los que no queremos escoger entre manadas? Fry sostiene que la salida no es gritar la verdad más duro, porque en esta guerra el volumen no persuade. Es reconstruir la confianza desde abajo, conversación a conversación. Para Colombia eso significa que el centro tiene que aprender a pelear la batalla cultural con sus propias armas —narrativas, símbolos, emoción— sin renunciar a los hechos. Llegar con un informe técnico a una guerra de identidades es llevar cuchillo a un tiroteo.
No sé si estamos a tiempo de corregir esto. La verdad ya no se defiende sola, porque la mentira tiene ejército, presupuesto y algoritmo. Hoy los poderosos no están por darle libertad a sus ciudadanos ni permitir que les lleven la contraria.
Y no nos engañemos. La ignorancia, cuando se vuelve arma, no dispara contra el que no sabe. Dispara contra el que se atreve a saber.
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Con todo respeto: la que construyó los cinco postulados contra el Acuerdo de La Habana, por los que votamos No, fui yo. La que impulsó la resistencia civil y lideró la oposición a Petro en el Congreso y en el litigio estratégico, también.
Al Centro Democrático le sobran resultados.
🚨🇨🇴 Paloma Valencia a Fondo con María Jimena Duzan:
“Quien construyó los postulados contra el acuerdo de La Habana, movilizó la resistencia civil y ha liderado la oposición contra Petro se llama Paloma Valencia”
Además dejó claro que: El Centro Democrático tiene vocación de poder, permanencia e independencia. “Aquí no hay vacilaciones” @PalomaValenciaL
@guillon2511 Muchos no tenemos partido ni apoyamos políticos a ojo cerrado.
Votamos por Abelardo para que no ganara Cepeda, eso no nos hace Abelardistas .
Una personería jurídica es la primera piedra de un partido, en cuatro años sabremos si florece o marchita, por ahora espectación tensa.
@SantiagoVelezP Y justo hoy Defensores de la Patria el le da la espalda a su mentor @Enrique_GomezM quien se dejó utilizar a cambio de un escaño en el Senado y parientes en su equipo de gobierno, así paga el diablo a quien bien le sirve.
No tan genial, Abelardo reza y alba a Dios de cachucha 🙈