Dijo una vez Joaquín Sabina: “No nací del Atleti, pero me hice del Atleti. No por títulos, ni por victorias fáciles, sino por lo que representa. Porque en sus gradas lloraron mi abuelo y mi viejo. Porque ahí aprendí que perder duele, pero ganar contra todo pronóstico es un milagro que sabe mejor que cualquier gloria comprada. Ser del Atleti es una conciencia de clase, un grito desafinado en mitad del rock and roll, un corazón que late al ritmo del Manzanares y nunca, nunca deja de intentarlo.”