TU ERES QUIEN OBSERBA, NO LO OBSERVADO"
Tú no eres lo que te sucede, no eres la emoción que aparece, ni el pensamiento que cruza la mente, ni la historia que se repite en el recuerdo.
Tú eres quien observa.
Cuando el miedo habla, tú estás antes del miedo.
Cuando el amor duele, tú sigues intacta detrás del dolor.
Cuando la mente se agita, hay en ti un espacio silencioso
que mira sin juzgar.
Lo observado cambia.
El observador permanece.
Los pensamientos nacen y mueren como nubes,
las emociones suben y bajan como mareas, las personas llegan y se van, pero la conciencia que los observa no se rompe, no se pierde, no se va.
Ahí, en ese punto de presencia, no hay carencia, no hay abandono, no hay espera. Solo hay ser.
Cuando recuerdas que eres el observador, dejas de luchar con lo que aparece.
Permites.
Respiras.
Comprendes.
Y entonces ocurre el verdadero despertar: ya no buscas afuera lo que siempre ha estado dentro.
Te reconoces como el cielo y no como las tormentas que lo atraviesan.
Tú no eres lo observado.
Eres la conciencia amorosa que mira y en ese mirar, todo se ordena.
Cuando lees un texto y emites una opinión, rara vez hablas solo del contenido; muchas veces hablas de ti.
Tu interpretación está atravesada por tu historia, tus heridas, tus aprendizajes, tus miedos y tus experiencias de vida. A eso le llamamos proyección...