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𝗦𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮 𝗲𝗻𝘃𝗶𝗱𝗶𝗮
En el capítulo VIII de la segunda parte del Quijote, don Quijote pronuncia ante Sancho una de las observaciones morales más certeras de toda la obra:
«¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes! [...] no trae sino disgustos, rancores y rabias».
La envidia, como la carcoma, va consumiendo el alma desde dentro, muchas veces sin manifestarse abiertamente. El envidioso contempla el bien ajeno como si fuera una ofensa personal: la virtud, el reconocimiento o la felicidad del prójimo parecen disminuir su propio valor.
Para santo Tomás de Aquino, la envidia es tristeza ante el bien del prójimo, considerado como una disminución de la propia gloria o excelencia. Su gravedad procede de su oposición directa a la caridad, pues la caridad se alegra del bien ajeno mientras la envidia se entristece por él. Cuando la voluntad consiente plenamente en esa tristeza y llega a desear un mal grave al prójimo, puede constituir pecado mortal.
San Gregorio Magno enseñaba que de la envidia nacen el odio, la murmuración, la calumnia, la alegría ante la desgracia ajena y la aflicción por su prosperidad. El pecado comienza oculto en el corazón, pero pronto busca rebajar, desacreditar o herir a aquel cuyo bien resulta insoportable.
Por eso la envidia encierra algo profundamente diabólico: lleva al hombre a entristecerse ante los dones que Dios concede a otro. En lugar de reconocer la bondad divina y agradecer los propios talentos, convierte la vida en una comparación continua y amarga.
El remedio se encuentra en la humildad, la gratitud y la caridad. Alegrarse sinceramente por el bien del hermano es reconocer que toda virtud verdadera glorifica a Dios. San Juan Crisóstomo aconsejaba alegrarnos del progreso ajeno, porque así Dios también es glorificado por nosotros.
Fuentes: Miguel de Cervantes, 𝘌𝘭 𝘪𝘯𝘨𝘦𝘯𝘪𝘰𝘴𝘰 𝘤𝘢𝘣𝘢𝘭𝘭𝘦𝘳𝘰 𝘥𝘰𝘯 𝘘𝘶𝘪𝘫𝘰𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘔𝘢𝘯𝘤𝘩𝘢, 2ª, cap. VIII; Santo Tomás de Aquino, 𝘚𝘶𝘮𝘮𝘢 𝘛𝘩𝘦𝘰𝘭𝘰𝘨𝘪𝘢𝘦, II-II, q. 36, aa. 1-4; San Gregorio Magno, 𝘔𝘰𝘳𝘢𝘭𝘪𝘢 𝘪𝘯 𝘐𝘰𝘣, XXXI, 45; San Juan Crisóstomo, 𝘐𝘯 𝘌𝘱𝘪𝘴𝘵𝘶𝘭𝘢𝘮 𝘢𝘥 𝘙𝘰𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴, hom. 7, 5.
Obra: Jules David, 𝘋𝘰𝘯 𝘘𝘶𝘪𝘫𝘰𝘵𝘦 𝘺 𝘚𝘢𝘯𝘤𝘩𝘰 𝘗𝘢𝘯𝘻𝘢, 1887.
El diablo no soporta la santidad ni los dones de Dios. Cuando ve a alguien crecer en la fe, la virtud o la verdad, procura hacerlo caer sembrando envidia, orgullo, mentira, adulterio, error y desesperación. Así actuó contra José, Job, Salomón y muchos santos. Por eso, quien busca vivir rectamente no debe sorprenderse por la tentación, sino permanecer vigilante, humilde y confiado en la gracia de Dios. Los dones recibidos deben custodiarse con humildad, porque el enemigo intentará convertirlos en motivo de caída.
- Papa Shenouda III: Guerras diabólicas
Znalezione w sieci:
Nie zaczepiaj ludzi po pięćdziesiątce. To nie jest grupa wiekowa. To stan skupienia materii.
To ostatnie pokolenie, które wychowało się bez psychologów dziecięcych, coachów emocji, aplikacji do medytacji i instrukcji obsługi życia.
Mieli pięć lat i już po odgłosie klucza przekręcanego przez matkę w zamku wiedzieli, czy dziś będzie spokój, czy lepiej zniknąć z pola widzenia.
W wieku siedmiu lat dostawali klucz na sznurku, garnek z zupą i krótką instrukcję: Obiad odgrzej. Gaz zakręć. Domu nie spal.
Nikt nie pytał, czy są gotowi na taką odpowiedzialność. Byli. Bo nie mieli wyboru.
Ich placem zabaw było wszystko, czego współczesny sanepid natychmiast by zakazał. Place budowy, rzeki, tory kolejowe, trzepaki i drzewa wyższe niż zdrowy rozsądek.
Przeżyli.
Kolana zszywał czas, a nie prywatna klinika. Na każde skaleczenie obowiązywała jedna procedura medyczna: Nie umarłeś? To biegnij dalej.
Jedli chleb z cukrem, pili wodę z ogrodowego węża lub ulicznego saturatora i lody kupowane od człowieka, którego nikt nigdy nie kontrolował. Ich mikrobiom wygląda dziś jak jednostka specjalna.
Alergie? Pewnie były. Po prostu nikt nie organizował z ich powodu konferencji prasowych.
Potrafią usunąć plamę z trawy, smaru, błota, atramentu i krwi. Nie dlatego, że oglądali poradniki w internecie. Dlatego, że alternatywą było spotkanie z rodzicami, którego wspomnienia zostają na całe życie.
Dorastali z radiem tranzystorowym, czarno białym telewizorem, gramofonem, magnetofonem szpulowym, kasetami przewijanymi ołówkiem i telefonem, którego nie dało się zabrać do łóżka.
Dzisiaj słyszą, że młode pokolenie przeżywa dramat, bo przez dwadzieścia minut nie działało WiFi.
Poważnie.
Prawo jazdy robili po to, żeby jeździć. Wsiadali do Malucha albo Syrenki i jechali przez pół Polski bez klimatyzacji, bez GPS, bez ABS i bez przekonania, że producent samochodu odpowiada za ich bezpieczeństwo.
Mapa papierowa, termos z herbatą, jajka na twardo i wiara, że jeśli droga się skończy, to ktoś wskaże następną.
I zawsze ktoś wskazywał.
W instrukcji obsługi auta były wskazówki jak regulować luz zaworów, a producent nie ostrzegał, aby nie pić elektrolitu z akumulatora.
To ostatnie pokolenie, które zna świat bez internetu, bez mediów społecznościowych i bez konieczności dokumentowania każdego obiadu.
Wybierają numery telefonów z pamięci. Pamiętają urodziny bez aplikacji. Pamiętają ludzi, którzy przychodzili z wizytą bez wcześniejszego wysłania pięciu wiadomości z pytaniem, czy można.
Do dziś potrafią naprawić niemal wszystko taśmą izolacyjną, drutem, kombinerkami i odrobiną zdrowego rozsądku. A gdy coś naprawdę się zepsuje, najpierw próbują to naprawić, a dopiero potem wpisują pytanie do wyszukiwarki.
To pokolenie nie miało dzieciństwa w jakości 4K.
Miało za to prawdziwe.
Nie potrzebowali bezpiecznych stref, trigger warningów ani certyfikowanych specjalistów od budowania poczucia własnej wartości. Wystarczył jeden tekst ojca: Jak skończysz, to wróć.
I wracali.
Dlatego naprawdę nie warto zaczepiać ludzi po pięćdziesiątce.
To ludzie z czasów, gdy bateria była tylko w latarce, chmura wisiała nad głową, a inteligentny był człowiek, nie telefon.
Całość przeżyli bez aktualizacji systemu.
Quienes no leen, nunca entenderán lo que se siente encontrar una frase tan perfecta que tienes que cerrar el libro un momento, sonreír como un idiota y quedarte en silencio antes de seguir leyendo
¿De qué quiere usted la imagen? Preguntó el imaginero
Tenemos santos de pino, hay imágenes de yeso, mire este Cristo yacente, madera de puro cedro, depende de quien la encarga, una familia o un templo, o si el único objetivo, es ponerla en un museo.
Déjeme, pues, que le explique, lo que de verdad deseo. Yo necesito una imagen, de Jesús, el Galileo, que refleje su fracaso intentando un mundo nuevo, que conmueva las conciencias y cambie los pensamientos, yo no la quiero encerrada en iglesias ni conventos.
Ni en casa de una familia, para presidir sus rezos, no es para llevarla en andas cargada por costaleros, yo quiero una imagen viva de un Jesús Hombre sufriendo, que ilumine a quien la mire el corazón y el cerebro. que den ganas de bajarlo de su cruz y del tormento, y quien contemple esa imagen no quede mirando un muerto,
ni que con ojos de artista solo contemple un objeto,
ante el que exclame admirado
¡Que torturado más bello!
Perdóneme si le digo, responde el imaginero, que aquí no hallará seguro, la imagen del Nazareno.
Vaya a buscarla en las calles, entre la gente sin techo, en los hospicios y hospitales, donde haya gente muriendo, en los centros de acogida en que abandonan a viejos, en el pueblo marginado, entre los niños hambrientos, en mujeres maltratadas, en personas sin empleo.
Pero la imagen de Cristo, no la busque en los museos, no la busque en las estatuas, en los altares y templos. ni siga en las procesiones, los pasos del Nazareno, no la busque de madera, de bronce, de piedra o yeso, ¡Mejor busque entre los pobres su imagen de carne y hueso!
POEMA "El imaginero"
AUTOR: Martin Valmaseda Santillana
El enemigo está atacando por cuatro frentes
Nunca antes había visto un ataque tan coordinado contra el ser humano como el que estamos viviendo en estos tiempos. No hablo de un ataque militar ni económico. Hablo de un ataque espiritual.
El enemigo ha concentrado sus esfuerzos en cuatro grandes frentes que tienen un mismo objetivo: destruir la voluntad del hombre, esclavizar su mente, romper las familias y alejarlo de Dios.
El primer frente es la lujuria y la pornografía. Nunca fue tan fácil acceder a imágenes impuras como ahora. Un teléfono celular basta para destruir una familia, un matrimonio o la pureza de un joven. La pornografía no busca únicamente despertar el deseo sexual; busca convertir a la persona en esclava de sus impulsos, vaciar el amor verdadero y reemplazarlo por placer inmediato. El hombre deja de amar personas y comienza a consumir cuerpos.
El segundo frente son las apuestas. Hoy nos bombardean por todas partes con anuncios que prometen dinero fácil. En la televisión, en el fútbol, en las redes sociales, en Internet. El mensaje es siempre el mismo: "confía en la suerte". Pero el cristiano está llamado a confiar en Dios, no en el azar. Se alimenta la ilusión de enriquecerse sin esfuerzo, cuando el trabajo honesto siempre ha sido uno de los principios fundamentales de la vida.
El tercer frente es el alcohol. Se ha convertido en algo socialmente aceptado. Se celebra el exceso, se normaliza la embriaguez y se presenta como sinónimo de diversión. Sin embargo, detrás de muchas tragedias familiares, accidentes, violencia y enfermedades, el alcohol aparece como uno de los principales protagonistas.
El cuarto frente son las drogas, desde la marihuana hasta las drogas sintéticas, las anfetaminas y otras sustancias cada vez más destructivas. Se presentan como libertad, como entretenimiento o como escape, cuando en realidad esclavizan el cuerpo, la mente y el espíritu.
Lo preocupante es que estos ataques no actúan por separado. Cuando una persona logra vencer uno, inmediatamente aparece otro. El que deja el alcohol puede caer en las apuestas. El que abandona las apuestas puede terminar esclavo de la pornografía. El que vence una adicción puede ser tentado por otra diferente. Es una guerra permanente contra el ser humano.
La Biblia enseña que nuestra lucha no es solamente contra la carne y la sangre, sino contra potestades espirituales (Efesios 6:12). Desde esa perspectiva, entiendo que el mal organiza sus ataques sobre distintos ámbitos de la vida humana para debilitar a las personas, las familias y las naciones.
Pero hay un quinto ataque que considero aún más peligroso porque destruye el alma desde adentro: el odio.
Vivimos en una época donde el amor parece enfriarse. Basta escribir una opinión distinta para recibir insultos, burlas, ira y desprecio. Muchas personas ya no buscan dialogar; buscan destruir al que piensa diferente. La paciencia desaparece, la misericordia disminuye y la agresividad se convierte en la norma.
No deja de venir a mi mente la advertencia de Jesús:
«"Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará." (Mateo 24:12).»
Creo que esta profecía cobra cada vez más sentido. No solamente aumenta la maldad; también disminuye la capacidad de amar, perdonar y comprender al prójimo.
Por eso, más que nunca, necesitamos fortalecer nuestra vida espiritual, cuidar nuestra mente, proteger a nuestras familias y recordar que las mayores batallas de nuestro tiempo no siempre se libran con armas visibles. Muchas comienzan en el corazón del ser humano.
The Father is God.
Jesus Christ is God.
The Holy Spirit is God.
Three distinct Persons.
One divine nature.
One eternal God.
This is the beauty and mystery of the Trinity. ✝️
Da igual llenarse de bótox, cirugías, cremas, tinturas; atragantarse con chocolates, dulces, pantallas, alcohol, drogas o dinero.
El duro vacío que llevas dentro se te ve en los ojos. No se va con NADA y duerme con VOS.
The devil makes use of the past to cast down the soul, of the present to distract it,and of the future to fill it with fear. Resist him firmly by trusting entirely on God
St. Ignatius of Loyola
Sobre Eumeo, el porquero de Ítaca
«Comprender que los mayores vaivenes de la suerte caben en cualquier vida, que la adversidad puede irrumpir en un hogar seguro y que todos dependemos de la bondad ajena».
Publicado en @heraldoes
👁️ | EDWARD SNOWDEN ADVIERTE AL MUNDO
"Occidente está desarrollando su versión del Crédito Social chino. Si tus acciones difieren de lo que el gobierno espera de tí, en poco tiempo no podrás subir a un tren, a un avión o conseguir un empleo. El algoritmo decidirá tu destino":
Ya no se tratará de manipulación, sino de sometimiento; por eso las revelaciones de esta entrevista son brutales para el mundo, pero más aún para los países latinoamericanos gobernados por presidentes financiados por EEUU.
1/ Del Panóptico al Algoritmo Predictivo
Snowden sitúa la discusión fuera del marco clásico de la vigilancia masiva (el modelo distópico del siglo XX enfocado en "saber lo que se piensa). La clave de su análisis es el desplazamiento hacia la gobernanza algorítmica y el disciplinamiento del comportamiento.
Cuando habla del sistema de crédito social o la restricción de derechos básicos (viajar, trabajar, acceder a servicios público-privados), no describe una dictadura analógica que encarcela por portación de ideas, sino una infraestructura digital capaz de marginar automáticamente a las personas según parámetros preconfigurados.
La coacción ya no se ejercerá con policías en la puerta, sino mediante una denegación de acceso emitida en milisegundos por una API que conocerá las acciones de los ciudadanos, incluso más que ellos mismos.
2/ La Falacia de la "Inocencia de los Datos"
Uno de los puntos analíticamente más potentes es el desarme de la narrativa habitual y defensiva del "no tengo nada que ocultar".
Snowden descompone la anatomía del dato no estructurado para mostrar la emergencia de la verdad mediante agregación a través de dos revelaciones:
- La causalidad agregada: un registro de ubicación en Starbucks no dice nada; pero, la secuencia espacio-temporal (Starbucks > Hospital > Llamada nocturna a una madre > Clínica oncológica) construye un evento existencial catastrófico sin necesidad de interceptar el contenido de la llamada.
- La trampa del metadato: el poder tecnopolítico no necesita romper el cifrado de extremo a extremo de las comunicaciones. Le basta con mapear el grafo de relaciones y la topología del comportamiento. El metadato es la radiografía estructural de la vida social.
3/ Economía Política del Dato: de la captura y el extractivismo
Snowden señala la convergencia definitiva entre el Estado de vigilancia y el capitalismo de plataforma, desde donde las empresas tecnológicas y los aparatos de seguridad estatal operan en una simbiótica y triádica cadena de valor:
I. Extracción: la vida cotidiana convertida en "materia prima" gratuita emitida por dispositivos de consumo.
II. Financiarización y Comercialización: la conversión de la conducta humana en activos negociables.
III. Expropiación de la Agencia: el producto no es la información, sino la subjetividad. Se comercia con el pasado y el futuro de las personas para privatizar la capacidad de predecir (y moldear) el comportamiento humano.
4/ La Expropiación del Poder Popular
La conclusión que emerge toca el núcleo de la filosofía política moderna y el punto al que se orientan todas las alarmas: la soberanía.
Si un entramado opaco de algoritmos, alimentado por metadatos recopilados en vacíos legales determina qué historias son legítimas y quiénes tienen derecho a la movilidad o al trabajo, es hora de asumirlo: la democracia agoniza.
No hay soberanía popular o democracia posible si los datos que constituyen la identidad individual y colectiva son cercados, privatizados y monetizados para reescribir las reglas de control social desde despachos corporativos o agencias de inteligencia.
5/ Seamos claros
La intervención de Snowden sintetiza perfectamente el drama de nuestra era, pero sobre todo el drama de nuestro presente: la infraestructura que llegó como oportunidad de emancipación y democratización de voces resultó una trampa. O mejor dicho, una cárcel.
Gracias al diseño de incentivos, complicidades estatales y falta de escrúpulos corporativos, tardamos décadas en descubrir los primeros hilos del mecanismo de trazabilidad y control social más sigiloso, poderoso e ineludible de la historia, posado sobre nuestras cabezas.
Pero ya estamos aquí y con la soga al cuello. De todas las preguntas en el aire que podríamos tomar para hacernos ante el espejo, solo una sola importa: ¿qué haremos para escapar de esto?