amo ese momento en el que estoy con mi gato y que estoy haciendole cariños y el a mi, me ronronea, me amasa y de pronto decide que es demasiada felicidad y me pega una mordida nomás para recordarme que amar también es sufrir.
En la secundaria era la niña que si llegaba tarde al salón y no me dejaban pasar me ponía a llorar hasta que me dejaran entrar, en la prepa me convertí en la niña que simplemente decía “ok” y me iba.