@goldenmidfield Miró con dulzura al más joven y no puedo evitar volver a abrazarlo.
— Tienes mucha razón. A ver, si repetimos la hazaña en las clasificatorias de Europa. Aunque ya vimos que hay equipos que han mejorado, y no la hemos tenido tan fácil, la verdad.
Comentó cerca del oído ajeno.
— ¡Muchas gracias, pequeño! Es que créeme que me hacía mucha ilusión, y la forma en la que la gente ha celebrado conmigo el premio, las palabras de algunos futbolistas y todo. Y nuestra victoria como selección... ¡Madre mía!
Explicó, tratando de no dejarse llevar por la emoción.
— Bueno, la felicidad es por lo de haber ganado como selección. Una parte de mí aún sigue en shock por lo del guante de oro.
Explicó una vez que se separó del más pequeño para mirarlo fijamente.
— Esa última parte es como un sueño. E Iker Casillas, hablando de mí... ¡Madre mía!
Está asintiendo a todas las palabras que dice, porque tiene toda la razón. Siempre ha admirado como el vasco no tiene pelos en la lengua.
—¿Todavía te dura la felicidad? A mí sí.
Responde, en lo que se estrecha al más alto en ese abrazo.
— Oye, yo solo estoy configurado para darles cariño. Mejor aún, si hacen que uno gane un mundial. Ahora, ya si empiezan a ser odiosos, eso ya es otro tema.
Comentó, correspondiendo el gesto del puño, recibiendo la golosina. Luego, sonrió y abrazó al más pequeño.