Mi verdadero "open eyes" de este año, fue entender que ya no puedo seguir dando más de lo que recibo. Si me dan ausencia, respondo con distancia; si están, estoy: si me cuidan, cuido. Aprendí a ser recíproca en todo, en el amor y en el desinterés.
Mi versión de la historia ya no importa. La vida pasó, me dolió, me curé, pero lo más importante es que aprendí quién merece un asiento en mi mesa y quién nunca volverá a sentarse en ella.