Mañana se termina el mundial y en mi corazón vivirá por siempre ese partido contra Alemania cuando por un instante fugaz todos fuimos un solo país, y nos volcamos a las calles y después de mucho tiempo las habitamos sin miedo, y desbordados de alegría.
No voy a defender a Celeste Amarilla. Es responsable de sus dichos y actos. Pero que salga hasta la ONU a defender a Mbappé cuando hizo esto frente a miles de millones de espectadores, es de una hipocresía mundial.