Lo malo de tener demasiada empatía es que mientras nosotros podemos entenderles y ayudarles en sus luchas ajenas, muchas veces las demás personas son incapaces de entender las nuestras. Entonces te conviertes en ese apoyo con el que todos cuentan pero que nunca es apoyado.
Es increíble como una sola acción puede cambiar por completo la perspectiva que tenías de una persona. A veces, basta un detalle para entender que no todo era lo que parecía.