El “banco de horas” no es una idea abstracta. Las mujeres ya tenemos un banco de horas en el cuerpo: en Argentina dedicamos en promedio seis horas diarias al cuidado de hijos, hijas y personas mayores. Ese trabajo invisible no aparece en ninguna planilla, pero sostiene la economía real.
Mientras tanto, muchas trabajadoras que cuidan casas ajenas se levantan a las 4 de la mañana y vuelven a su casa a las 11 de la noche. Para ellas, flexibilizar horarios no es modernizar. Es precarizar.
Me duele especialmente el silencio. El de quienes saben que esto impacta primero en las mujeres y aun así votan en contra de su propio género.
Se puede ser fuerte sin ser duro.
Se puede lograr cosas sin presión.
Se puede ser independiente sin sentirse solo.
Se puede ser resolutivo sin cargar con todo.
Se puede ser maduro sin sentirse abrumado.
Te puedes sostener por ti mismo sin alejar a los demás.
Mensajes de Luna en Capricornio