Dame la sabiduría para comprender a quienes me rodean y la valentía para tratarlos con la misma gracia, paciencia y amor con la que Tú me tratas a mí. Amén.
#DiosTieneElControl 💯♥️🇻🇪
Oremos: Señor, reconozco que a menudo es difícil amar sin condiciones y poner las necesidades de otros antes que las mías. Hoy te pido que transformes mi corazón por medio de tu Santo Espíritu.
Hebreos 12:15 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”.
Oremos: Señor, examina mi corazón y saca a la luz cualquier herida que se esté convirtiendo en amargura. Renuncio al derecho de guardar rencor y decido abrazar tu gracia para perdonar como tú me perdonaste.
El perdón no invalida la ofensa; es la decisión firme de negarle al pasado el derecho de gobernar tu presente. Es soltar la raíz antes de que envenene el propósito que Dios quiere hacer florecer en tu vida.
Una sola raíz oculta en un corazón tiene el potencial de envenenar una familia, una amistad, un equipo de trabajo o una congregación entera. Por eso Dios no te pide que finjas que no dolió. Te pide que no permitas que el dolor eche raíces.
Se manifiesta en la desconfianza hacia personas que no te han hecho nada. Altera tu mirada, malinterpretando cada gesto a través de la vieja ofensa. Y lo más triste: los hijos la absorben como el aire, asimilando tensiones que nunca se explicaron con palabras.