Tenía la mala costumbre de sentir demasiado y decir muy poco. —¿Aprendió a marcharse del todo? Jamás. Su huella persistía incluso después de su ausencia.
Is it better to speak or to die? Speak. Speak as if it is the last time you breathe. Speak as if tomorrow won’t return and the last thing left in this earth to own—is the voice entrapped between your lips. Speak because it’s the only way for you to live; to exist.
@cruzdeseda Como debe de ser, también somos humanos, y la pregunta del “por qué” siempre vuelve, sobre todo en noches de nostalgia. Pero lo vivido no se borra: solo cambia de forma dentro de nosotros.
Tal vez la vida no consiste en poseer cosas, sino en atravesarlas. Y aunque nada de lo que amamos nos pertenezca para siempre, nadie puede quitarnos el hecho de haberlo vivido.
Hay amistades que ya no existen, conversaciones que no volverán a repetirse y veranos que se quedaron atrás. Sin embargo, nada de eso desaparece del todo. La experiencia sigue viviendo en nosotros de formas pequeñas.
No somos dueños de las cosas que amamos. Nunca lo fuimos. Las personas, los lugares, las épocas felices, incluso las versiones de nosotros mismos que tanto extrañamos, no vinieron para pertenecernos. Vinieron para encontrarse con nosotros durante un tiempo.
Y quizá aceptar eso hace que duela un poco menos cuando algo termina. Porque entonces dejas de preguntarte por qué lo perdiste y empiezas a agradecer que ocurrió. Ya no piensas “era mío y se fue”, sino “tuve la suerte de vivirlo”.